El doble “5”, variante introducida por el muñeco Gallardo cuando peor jugaba el equipo en este 2015, fue el mayor argumento de River para superar a Boca Juniors en los octavos de final de la Copa Libertadores. Fue algo novedoso, algo poco común, un as en la manga del muñeco que sorprendió al mejor equipo de la fase de grupos. Y es que durante el periodo del  fútbol champán de la Copa Sudamericana de 2014 River siempre jugó con un solo pivote, al principio fue Kranevitter el titular, y tras su lesión apareció el león Ponzio (ex-Zaragoza).

Pero lo cierto es que la introducción del doble “5” formado por Kranevitter y Ponzio fue más una solución al pobre nivel de Pisculichi que un giro táctico. River no necesitaba más contundencia defensiva, ya contaba con los mejores centrales del continente (Pezzella y Funes Mori aun estaban en el plantel), lo que si necesitaba era un poco más de equilibrio ante el poco trabajo defensivo de los tres jugadores de ataque (Teo, Mora y Pisculichi). Tras aquella eliminatoria con Boca, el muñeco recurrió al doble “5” solo en ocasiones en las que River o jugaba de visitante o no era favorito, el doble “5” rara vez aparecía cuando River debía tomar la iniciativa del partido. Ojo, no estoy diciendo que Ponzio y Kranevitter no jugaran juntos en los partidos importantes y en los que River tomó la iniciativa, porque por ejemplo en la final ante Tigres ambos fueron titulares. Pero los que vieron esos partidos de River pueden corroborar que no era un doble “5”, Ponzio jugaba mas adelantado para ahogar en la presión a sus rivales. A su vez, Kranevitter jugaba de único pivote, anticipando los pases entre linea y posicionándose entre los centrales para salir jugando de forma limpia.

Pero entonces ¿Por qué el doble “5”ante el flojo rival de hoy, el Sanfrecce Hiroshima?

La respuesta es clara. La alineación del doble “5” ha sido un modo de probar de cara al partido ante el FC Barcelona (si gana la semifinal) del Domingo. 

Por ello no hay que caer en el simple análisis que muchos han hecho hoy. Por las redes sociales se disparaban las críticas a Kranevitter y a Ponzio por su falta de juego, su pobre reparto de la pelota y la mala salida del balón. Todas esas responsabilidades no las van a tener el Domingo, River no llevará la iniciativa y por ello Ponzio y Kranevitter volverán a su habitat, el de cortar el juego y salir rápido. Y es que, ¿cuantas veces vimos a Kranevitter pisar la pelota una y otra vez sin encontrar un compañero hoy?. El Domingo el “colo” no tendrá tanto tiempo, ni tanta pose de pelota.

Lucho entró bien hoy pero si la historia nos dice algo es que Gallardo volverá a apostar por Ponzio y Kranevitter, el doble “5” con más garra y pulmón que hay en el continente. Esa será la baza para frenar el centro del campo de toque del Barcelona, y seguramente veamos a Ponzio ligeramente ajustado a la banda izquierda de River, ahi cerca de la zona de influencia de un Messi al que ya se enfrentó en España.

Lo que sí puede cambiar para el Domingo son dos puestos. El primero sería la salida de un Balanta que no está ni se le espera. Por el entraría Mammana, central con un futuro esperanzador. Por cierto que pena que Ramiro Funes Mori no esté, el mellizo sería hoy por hoy lider de este equipo y sabría frenar a Suarez y a Messi, con el que comparte el vestuario de la albiceleste. El otro cambio casi cantado es el de un Pisculichi lento, que parece ir siempre una marcha por debajo, y eso para jugar a la contra ante el Barcelona no va a ser solución. Por el podría entrar Viudez, Bertolo, el joven Driussi o incluso un Pity Martinez del que todavía se espera mucho mas.

River sueña con volver con la Copa  y el partido de hoy de semifinales fue una prueba para enfrentarse al todo poderoso F.C. Barcelona. Al menos la primera parte con el doble “5”.

Sobre El Autor

Rodrigo Lacal

Rodrigo nació en Buenos Aires y ha vivido en mas de 10 países. Licenciado en Gestión Deportiva por la Universidad de Loughborough en Inglaterra y Masters en Negocio del Deporte en la Universidad de Nueva York (NYU) EE.UU. Reside en Nueva York y es un fiel seguidor del fútbol de Brasil, Argentina y EE.UU. Enamorado de la Copa Libertadores.

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