¿Que se espera de Juan Carlos Osorio en el inicio de la eliminatoria?

La respuesta es sencilla. Ganar, gustar y golear. Aunque en realidad, ganar es el único factor no negociable. Los otros dos, atraerán críticas si no se dan, pero el resultado siempre manda.

México hace tiempo que no conoce de una eliminatoria completamente tranquila, ya sea en la fase cuadrangular o en el hexagonal final, la situación se complicó en cuatro de las últimas cinco eliminatorias. Pero el entorno no se cansa de mencionar que lo normal sería que la selección mexicana arrasara en ambas fases y consiguiera sin problema alguno el boleto mundialista.

Por lo tanto, el escenario que se le presenta a Osorio, no tiene camino en que él obtenga crédito positivo: si gana es lo normal, y si los resultados no son los esperados, será su culpa. Más allá de que lo “normal” en realidad seria lo anormal, la percepción supera lo real, y por lo tanto Osorio se ve envuelto en ese cruel escenario.

Todo apunta a un inicio tranquilo ante un muy mermado El Salvador, donde el Tri estará cobijado por el monumental Estadio Azteca. Así que, será el partido ante Honduras en calidad de visitante, que para gran parte del medio futbolístico mexicano, defina si el técnico colombiano obtiene una nota satisfactoria en su primera prueba.

Y sí, en cierta manera es justificable ese parámetro. México visito en alguna fase eliminatoria a Honduras rumbo a Francia ’98, Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010, y Brasil 2014. El saldo fueron 3 derrotas y 1 empate, y el corte de cabeza de Enrique Meza en 2001 y la de Sven-Göran Eriksson en 2009. El empate obtenido en 2013 por José Manuel de la Torre perdió toda su valía, cuando la selección catracha los venció por 2-1 en el Aztecazo 2.0, derrota que le costó el puesto al “Chepo”.

Los tremendamente cómodos directores técnicos que dirigen en México desde hace muchos años, no le han dado tregua a Juan Carlos, al que le critican cualquier declaración o movimiento. Y eso que aún no dirige un solo partido del Tricolor. Un triunfo ante la Bicolor le daría respiro al cafetero en ese sentido.

Pero se supone que a Osorio se le contrato para llegar a nuevos horizontes. Si la visión del proceso va a ser medida en microciclos de dos partidos, no solo por la prensa y el entorno, sino también por los directivos que son fácilmente influenciables ante la opinión popular o sus jefes que controlan un sector de la prensa y mueven los hilos de la selección, entonces nada habrá cambiado.

Sea cual sea el resultado en Honduras, se complique en algún punto o se pase caminando toda la eliminatoria, la medida de la gestión de Osorio no puede ser esa.

Es ahí donde entra un segundo factor: gustar. A lo que yo definiría como alcanzar un pico de rendimiento elevado bajo el sistema de juego elegido por el técnico y que sea sostenido por un importante periodo de tiempo a nivel internacional.

Para el proceso de Osorio el cómo, debe ser tan relevante como el resultado. Consciente de que ese cómo no va a llegar en su segundo partido al frente por motivos de tiempo y trabajo, si tuviera que elegir entre una derrota frente a Honduras con algunas destellos de futbol de lo que pretende el ex técnico de Atlético Nacional, y una victoria obra de factores propiciados por la casualidad, me quedo con la primera.

Porque a fin de cuentas, México va a avanzar al hexagonal final pierda, empate o gane en tierras centroamericanas. Pero si seguimos creyendo en los viejos adagios que nos han repetido desde tiempos inmemorables, de que en las eliminatorias hay que “ganar como sea” y luego nos preocupamos por el cómo, evidentemente seguirán llevando al Tri a muchos más eventuales fracasos que a triunfos históricos.

Sobre El Autor

Hugo Chávez Barroso
Colaborador en México

Periodista Deportivo, Mexico

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