Gustavo Munúa dejó huella en Uruguay y España por su gran desempeño profesional como futbolista, más precisamente con los guantes puestos, donde se destacó en su amado Club Nacional de Football y el Deportivo de La Coruña.

Realizó las inferiores en el club que toda la vida soñó, con un breve paso antes del debut por Albion, de la tercera categoría. En el año 1997 debutó con la casaca tricolor en Primera División, cosechando títulos importantes.

Uno de ellos (el primero) fue en 1998. Nacional le cortó en aquel entonces el sexenio a su clásico rival, Peñarol, que había levantado las últimas cinco preseas locales. Aquel campeonato resultó vital para la vida institucional alba, que comenzaría a cambiar la pisada en todo sentido.

En el mencionado club, Munúa culminó su carrera el presente año 2015, también siendo campeón del fútbol uruguayo tras vencer en la final a su archirrival. Uno de los máximos galardones de su carrera es tener el récord de valla invicta en el club y segundo del campeonato local detrás del arquero peñarolense, Ladislao Mazurkiewicz.

En el año 2003, luego de galardonarse por multiplicado en Nacional, emigró al viejo continente, más precisamente a España. Allí, encontraría su segunda casa en el fútbol: Deportivo La Coruña. En dicho club se mantuvo hasta el 2009, dejando huellas imborrables en los hinchas, quienes día a día se interiorizan de la situación de su ex guardameta.

Su final no fue el esperado, con un altercado con su compañero de entrenamiento, Dudu Aouate, a quien le aplicó un certero golpe de puño enviándolo al hospital. La pena fue económica y Munúa ya no era más tenido en cuenta por La Coruña.

De allí pasó a Málaga por una temporada y su final en España fue en el modesto Levante (2010-2013). Su periplo por Europa culminó en la Fiorentina de Italia, donde decidió emprender el retorno a su país natal a vestir nuevamente los colores tricolores tras la asunción de Eduardo Ache en la presidencia.

La selección nacional fijó los ojos en él durante toda su trayectoria. Se coronó vicecampeón del Mundo Sub 20 en Malasia 1997 tras caer derrotado en la final ante Argentina. Gustavo era suplente de Fabián Carini, quien también tuvo una basta trayectoria en el viejo continente.

En la mayor, disputó el Mundial de Corea-Japón 2002 y la Copa América de Colombia 2001, en la cual la celeste culminó en el cuarto lugar.

Su estilo de juego no está emparentado con la garra charrúa pero sí con la filosofía de juego de su amado Nacional
Como suele ocurrir en los tiempos modernos, el portero calificado culminó su trayectoria como futbolista y al unísono se cambió la ropa para pasar a ser entrenador sin paso previo. Realizó sus estudios en España, es por ese motivo que el trámite para validar su título no fue para nada sencillo.

No es la primera vez que Nacional realiza este tipo de operaciones. Anteriormente, Marcelo Gallardo fue quien había comenzado su trayecto de entrenador en el club luego de haber culminado su ciclo dentro de la línea de cal. Hoy en día, el Muñeco, es considerado el mejor entrenador de América.

En su primer campeonato corto, Munúa no ha tenido el éxito que quería tener. Comenzó bien su andanza, pero en los últimos tiempos su equipo ha caído en un pozo futbolístico y anímico que difícilmente se logre recuperar hasta el fin del torneo.

Su idea inicial era renovadora en el fútbol uruguayo: 4 -2-3-1 era su sistema madre con salida por bajo desde el fondo, utilizando a uno de sus volantes como el iniciador de la jugada con laterales con proyección y delanteros con buen pie y velocidad.

La partida en el medio del campeonato de Carlos De Pena, retocó las pretensiones de Munúa, ya que nunca pudo encontrar un sustituto natural del zurdo profesional. Además de ello, Uruguay cuenta con entrenadores muy “bichos”, que captan las ideas renovadoras e intentan de todas las formas romper con ellas.

Es por ello que, ante algunas ausencias importantes y la falta de un plan B, han llevado a que hoy en día Nacional a falta de dos fechas para culminar el primer campeonato del año, se encuentre a tres puntos de su máximo rival, Peñarol, y cinco partidos seguidos sin conocer la victoria, A ello, se suma que en la presente Copa Sudamericana cayó tempranamente ante Independiente Santa Fé.

Su estilo de juego no está emparentado con la garra charrúa pero sí con la filosofía de juego de su amado Nacional, que siempre pregonó el fútbol tildado. Los primeros meses son duros para cualquiera (le pasó a Gallardo nada menos), el cambio de chip y el período de adaptación lo sufre cualquiera.

Su huella imborrable en Deportivo de La Coruña, hará que los ojos estén puestos en él para en un futuro ser el entrenador por aquellas tierras. Su segunda casa dentro del fútbol en un tiempo no muy lejano lo recibirá con los brazos abiertos, más sabiendo la mentalidad profesional y el estilo de juego que pregona el ex portero.

Sobre El Autor

Leandro Geriboni
Colaborador en Uruguay

Leandro Geriboni. Montevideo, Uruguay - 25 años. Periodista Deportivo

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