Gerardo Martino está sufriendo el legado que sus antepasados dejaron en los últimos 22 años: derrotas, decepciones y un proceso de selección que nunca asoma por diferentes razones en la albiceleste tan respetada en el mundo como devaluada por la prensa y el hincha genuino local.

Es que, en 1993, fue el último gran título que cosechó la selección argentina a nivel de mayores. De la mano de Alfio “Coco” Basile levantó la Copa América en Ecuador y a partir de allí, como testigo o por televisión, observó a muchos rivales levantar preseas que a priori, ellos merecían..

¿Por qué? Porque para los bicampeones del Mundo (1978 – 1986) y 14 veces ganadores de la Copa América, son siempre los campeones morales y antes de comenzar la competencia cree que darán la vuelta olímpica y despiertan desprecio en el exterior por la soberbia con que expresan en sus ideas.

No obstante ello, salvo en selecciones menores (más precisamente la Sub 20), no se han cosechado títulos y la crisis se acrecienta a medida que pasen los años y la tendencia continúe. Argentina está sufriendo el síndrome de cuadro grande en crisis, en la que un título se hace impostergable y la histeria se acrecienta.

Entrenadores de mucho renombre han desfilado por la dirección técnica de la camiseta albiceleste y por distintas circunstancias no han aguantado la presión: Alfio Basile, último campeón como D.T, y Daniel Alberto Passarella, campeón como capitán del Mundo en 1978! Espaldas anchas que han quedado en el olvido.

Marcelo Bielsa le devolvió al país más grande geográfica y demográficamente del Río de La Plata la identidad que más desea el hincha de la selección (el famoso paladar negro), las famosas tres G: ganar, gustar y golear.

Las Eliminatorias para el Mundial de Korea – Japón 2002, despertaron un fervor en propios y ajenos. Prácticamente aquel grupo ganaría la competencia de punta a punta, pero quedó en el camino en el famoso grupo de la “muerte”: Inglaterra, Nigeria y Suecia.

Las críticas fueron tan grandes y abrumadoras que llevaron a la renuncia de futbolistas de elite mundial en aquel entonces y un nuevo proceso con el mismo entrenador que se derrumbó dos años después con la derrota ante Brasil en el final de la Copa América de Perú.

Una de las mayores críticas a Martino es el mérito de estar allí.

Gerardo Martino, posee el mismo paladar del Loco, identificado incluso con la misma institución: Newell’s Old Boys, y la nostalgia de aquella camada llevó a que el ex leproso esté hoy bajo el mando del seleccionado. El Tiki Tiki es su filosofía y hasta el momento, no ha aparecido.

Su llegada ha sido tras la renuncia de Alejandro Sabella, quien también fue muy criticado en su momento (se decía en pleno Mundial de Brasil que le armaban el equipo), y a quien en los últimos meses extrañan horrores por su sencillez y manejo de grupo.

El ex entrenador Pincharrata llegaba con un título de América con Estudiantes de La Plata y un fenomenal match ante el mejor equipo del Mundo, Barcelona. En la final, el conjunto azulgrana venció al platense en los últimos instantes con tanto del astro, Lionel Messi.

¿Por qué resaltar esto último? Porque una de las mayores críticas a Martino es el mérito de estar allí. Cosechó un solo título (campeonato interno con Newell’s) y nada más. Recuerdan más su fracaso pasaje por Barcelona, en donde no cosechó palmarés, que los cuartos de final con Paraguay en Sudáfrica y final de la Copa América en 2011, o las semifinales de Libertadores con Libertad y la Lepra.

El primer gran torneo a disputar era la Copa América en Chile y a pesar del Subcampeonato, las críticas fueron enormes. Se vuelve a repetir el concepto de crisis de equipo grande que hace 22 años no cosecha títulos y los mismos se hacen cada vez más impostergables.

En su momento, luego de la derrota ante los trasandinos, la catarata de insultos recaló sobre una serie de jugadores que hace tiempo visten la camiseta y nada han aportado a las vitrinas. No obstante, luego de un análisis más frío, Martino cayó en la bolsa y más aún tras la derrota ante Ecuador en Buenos Aires (recién la tercera de local en la historia de este tipo de competencias: Colombia y Brasil las anteriores) en el cual el poco público asistente dejó en claro que algo anda mal, muy mal.

No existe un proyecto serio de selección, el hincha está desinteresado y desilusionado, la Asociación del Fútbol Argentino está siendo investigada y con ello perdiendo credibilidad, la prensa no colabora en nada y los astros que juegan en el viejo continente no demuestran los destellos que sí despliegan en sus clubes. El combo genera la histeria.

El sistema genera que los técnicos pasen sin penas ni glorias, sin identidad y proyectos largos desde juveniles a la mayor. La muerte de Julio Grondona generó un vacío importante de poder, por más que en los últimos años haya perdido el rumbo, y las nuevas camadas querrán encauzar un barco que está hundido en una crisis muy profunda de corrupción e intereses muy turbios que lleva a las derrotas. La punta del Iceberg está “podrida” en el Fútbol Argentino y Martino con aciertos y errores es una de las tantas víctimas.

Sobre El Autor

Leandro Geriboni
Colaborador en Uruguay

Leandro Geriboni. Montevideo, Uruguay - 25 años. Periodista Deportivo

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