Marcelo Gallardo se ha transformado desde su llegada a River Plate, junio 2014, en el hombre más importante de la institución desde el otro lado de la línea de cal. Anteriormente, había sido ídolo como jugador.

El fin de su carrera como futbolista, no fue el más esperado para el popular “Muñeco” en su amado Millonario. Bajo las órdenes de Ángel Cappa primero, y luego de Reinaldo “Mostaza” Merlo (con quien tuvo rispideces), pasó más tiempo lesionado o en el banco de suplentes, que viendo acción en el verde césped.

Cuando finalizó su contrato (mayo 2010), se rumoreaba que el fin de su carrera había tocado su puerta. No obstante, el talentoso volante no lo sintió así, y Nacional de Uruguay le abrió sus puertas de par en par para hacer historia grande a nivel personal.

Se retiró como más deseaba, jugando y bien.  Siendo campeón. No obstante, sus inicios fueron complicados en el club charrúa ya que en los primeros encuentros oficiales sufrió una dura lesión en su rodilla que lo alejó de las canchas más de siete meses.

Por su nivel profesional, la directiva tricolor (comandada por Ricardo Alarcón) le ofreció al argentino la posibilidad de ser el entrenador del primer equipo sin ninguna experiencia previa. Sus compañeros de campo pasaban a ser sus dirigidos y eso despertó una voz de alerta.

Los casos recientes más reconocidos fueron los de Diego Pablo Simeone en Racing Club de Avellaneda y Matías Almeyda también en River Plate.

La primera decisión importante fue el pedido de Álvaro Recoba, quien había tenido un paso por Nacional antes de emigrar a Europa y que en aquel entonces se encontraba en Danubio, lo cual dividió las aguas en el pensamiento de algunos hinchas y dirigentes.

Para comenzar su periplo de entrenador, el Muñeco contaba bajo sus órdenes con jugadores de mucha experiencia y juventud. Diego Placente y Rodrigo Muñoz eran los más reconocidos internacionalmente, mientras surgían otros que años después se hicieran conocidos: Alexis Rolín, Maximiliano Calzada y Tabaré Viudez (hoy en día en el fútbol argentino). He aquí, el conocimiento y cariño para con el hoy día delantero de River.

Se retiró como más deseaba, jugando bien y siendo campeón.

El puntapié inicial no fue el esperado. En la séptima fecha su andar por el club tambaleó luego de la derrota ante Bella Vista, que marchaba último. Para colmo de males, poco tiempo después cayó ante Universidad de Chile de local en el Parque Central, quedando eliminado de la Copa Sudamericana en una instancia tempranera para un grande.

Frente a éstas situaciones, es cuando se nota la mano del dirigente. Un grupo importante no deseaba la continuidad de Gallardo, pero los encarados de encausar al club no directamente en lo deportivo, bancaron al Muñeco y el joven entrenador les respondió.

Logró el Torneo Apertura con una victoria clásica incluida con tanto de Álvaro Recoba y la confianza y tranquilidad afloró en Nacional, que ya venía de ser campeón el año anterior, con Gallardo en cancha y con Juan Ramón Carrasco (ex River) como director técnico.

El segundo semestre, el albo debía enfrentar nuevamente una doble competencia. Esta vez, la ansiada Copa Libertadores, que comenzó con un triunfo ante Vasco Da Gama cómodamente, despertando el fervor en los hinchas.

Fervor que se derrumbó en las siguientes tres fechas internacionales, ya que cayeron y a la postre quedaron fuera del más prestigioso torneo de América. A nivel local, Defensor fue el campeón del Clausura, pero Nacional se quedó con La Anual habiendo vencido nuevamente a Peñarol.

La final ante el equipo violeta fue victoriosa y su paso por el club será recordado con mucho amor por parte de los hinchas. Es que, se retiró dando la vuelta olímpica como jugador y al siguiente año lo hizo como entrenador en la misma institución. Un hecho que evidentemente, no se da todos los días.

Ya en sus inicios, el Muñeco se mostró a disposición de los periodistas, logrando un buen ida y vuelta con ellos. Sus conferencias de prensa eran por demás cordiales y prefería la autocrítica antes que el llanto.

La llegada a los jugadores fue fantástica. Los mismos le respondieron desde el primer día e incluso, Richard Porta, disputó un partido inconsciente, lo que demuestra la fidelidad a él. Se destaca esto, ya que los players riverplatenses también le son devotos al joven entrenador que ya ha logrado títulos muy importantes, transformándose así, en el hombre del momento en el Río de la Plata.

 

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