¿El Barónismo cierra el ciclo de dos décadas?

“Mueres siendo un héroe, o vives lo suficiente para volverte un villano”.

El pasado sábado por la noche en Los Ángeles, California, México (perdón, Estados Unidos), el primer bombero de la selección mexicana rumbo a Rusia 2018, cumplió de maravilla. Ricardo “Tuca” Ferretti logró el objetivo para el cual llegó a la selección: vencer a Estados Unidos y conseguir el boleto a la Copa Confederaciones 2017.

Lo que pocos saben o a lo que le dan escaso crédito, es al arma secreta del “Tuca”, la cual no se encuentra ni en el campo ni en el banquillo nacional, sino en la tribuna, haciendo los apuntes correspondientes. El Doctor Miguel Mejía Barón.

El hombre que había dirigido al Tri entre 1993-1995, el que tuvo la sabiduría de darle continuidad al trabajo de Cesar Luis Menotti. El técnico que logró por primera vez sacar a México de una fase de grupos de un Mundial fuera de su propia tierra. El pionero y erudito que llevó a la selección mexicana por primera vez a una Copa América en 1993, y sorprendió a toda Sudamérica cuando contra todo pronóstico se metió hasta la final.

Miguel Mejía Barón en 1994 en EE.UU

Miguel Mejía Barón en 1994 en EE.UU

Fue en la Copa del Mundo USA 1994, que México dejo de ser el pichón en fase de grupos. Entre los asesores de Mejía Barón, se encontraba un joven técnico brasileño formado en tierras aztecas: Ricardo Ferretti. El “Tuca” también había sido futbolista bajo las ordenes de Mejía Barón, cuando conquistaron la liga mexicana con el brillante Pumas de la UNAM de la 90-91. Se puede hasta decir, que Ferretti es de la escuela de Barón.

Pero Miguel, fue también el mismo que en 1995 sufrió el primer doloroso revés en tiempos modernos frente a Estados Unidos, en cuartos de final de la Copa América en Uruguay. Fue precisamente por esa derrota, que fue destituido por la poca visión de los directivos, que se dejaban llevar por el clamor popular, que eran y son incapaces de ver el progreso, y que no comprenden que el ganar o perder un partido, no equivale a mandar al diablo todo un trabajo exitoso.

Fue Mejía Barón, el primero que pasó de estar sentado a la derecha del Padre, a ser la bruja que había que quemar en la hoguera. Todo en menos de tres años.

Y la historia a partir de ahí, siempre se definió igual para los técnicos del Tri (con la excepción de La Volpe). El tiempo, la paciencia, los procesos, no existieron, mucho menos un proyecto engendrado en la federación mexicana. Los técnicos mexicanos más exitosos en la Liga MX, llegaron uno tras otro como los héroes, los Mesías cada vez que el barco parecía hundirse. Y la gran mayoría acabaron saliendo como su antecesor: como los villanos que ahora no podían mantener la nave tricolor a flote, y que de genios pasaban a ser idiotas.

En periodos cortos, más cortos o efímeros, las cabezas de Manuel Lapuente, Enrique Meza, Javier Aguirre, Hugo Sánchez, José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich, Miguel Herrera, terminaron rodando y eso que no cuento que a algunos les tocó por partida doble, otros fueron extranjeros e interinos que ni aparecen en la lista. Todos acabaron quemados, como si ellos fueran los culpables únicos. Una verdad tan conveniente, como cuando se denominó a Lee Harvey Oswald como el asesino único del presidente John F. Kennedy en el país vecino del norte.

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El “Tuca” como amplio conocedor del fútbol mexicano y su historia moderna, se rehusó a sufrir el marcado destino de sus predecesores. Impuso sus condiciones, llegó cuando quiso, trabajo a su modo, y se fue cuando le dio la gana. Lo suficientemente a tiempo, para irse con todos preguntándose si tal vez el debió ser el elegido para continuar hasta Rusia 2018.

Quizás por eso, guste o no su etilo y su efectividad es cuestionable, en un futbol local de torneos cortos desde 1996 y donde el despido de técnicos es el pan de cada día, Ferretti no ha dejado de dirigir desde 1991 y nunca fue destituido de su cargo. Una gesta que en el mundo del fútbol azteca, es tan difícil como la longeva estadía de Sir Alex Ferguson en el Manchester United.

Ferretti, algunos meses atrás, sacó a Mejía Barón del retiro del fútbol profesional, ya que se encontraba refugiado desde hacía más de una década en el fútbol universitario. Miguel asumió como director deportivo en los Tigres de la UANL, y como un evidente asesor del “Tuca”.

Mejía Barón no lo sabía en ese momento, pero la dupla que volvería a formar con Ferretti en papeles invertidos, le otorgaría una revancha personal 20 años después. Contra Estados Unidos, en un partido de suma importancia para ambas selecciones. Seguramente, entre las sombras, o estudiando el próximo partido de Tigres meticulosamente en su estudio, sonríe al respecto.   

Ojalá, y sea ahora que los directivos mexicanos se den cuenta, como y porque el “Tuca” fue exitoso en este interinato. Ojalá que ahora que el ciclo de bomberos se ha completado con el éxito de Ferretti, quien fue forjado hace más de dos décadas por el Barónismo y lo haya de alguna forma reivindicado 20 años después, sea el último de los ya tradicionales bomberazos en la selección mexicana.

¡No más bomberos! ¡No más salvadores que terminan como enemigos públicos #1! Se requieren proyectos bajo procesos reales, donde el nombre del técnico no sea lo esencial, sino parte de. No más Mejía Barones, que al más mínimo resultado adverso, sin importar logros históricos impensables en la historia azteca, sean cortados.

Ya de entrada, el siguiente técnico de la selección mexicana, no llega como el héroe. De hecho todo lo contrario, tiene toda la antipatía del entorno futbolístico azteca. ¿Signo de que terminará al revés: como héroe su proceso que algunos esperamos se le respete?

 

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