Parece cosa de brujería pensar que un equipo como el Chapecoense vaya a jugar un partido oficial en el Monumental de Núñez contra River Plate, y no un River cualquiera, sino un River campeón de América que ya piensa en Japón y la posibilidad de enfrentarse al FC Barcelona por el título mundial de clubes.

Parece cosa de brujería que este histórico duelo suceda el mismo día que Marty McFly y el Doctor Emmett Brown viajaron al futuro en la magnífica segunda parte de Regreso al Futuro. No todo lo que predijo el ‘film’ existe en la actualidad, aunque algunos sucesos todavía tienen su oportunidad (Chicago Cubs). Puedo asegurar que en 1985 (año que se estrenó la película) nadie en Brasil se hubiese creído que treinta años después el minúsculo Chapecoense estaría disputando una eliminatoria continental frente a River Plate en Argentina. El Furacão do Oeste tenía doce años de vida en 1985 (el club fue fundado en 1973), su juventud permite que Altayr Zanella, su ‘padre fundador’, haya podido viajar a Buenos Aires. Un hecho que según Altayr “nunca habíamos esperado. El equipo creció mucho en los últimos años”.

¿Quién te conoce, Chape?; ¿Qué es el Chapecoense? Así titulaban los diarios argentinos tras confirmarse que el joven club catarinense iba a ser su rival en cuartos, el novato en competencia internacional había conseguido eliminar a todo un clásico como Libertad de Paraguay.

No debemos sentirnos extrañados por el desconocimiento general acerca del Chapecoense, pese a que su crecimiento nacional en el último lustro haya sido posiblemente el más impactante y notorio de América y, por qué no, el mundo. Su rendimiento desde su llegada a la Serie A ha sido equilibrado, sin grandes dramas consiguió la permanencia que buscaban, algo que este 2015 puede volver a conseguir, con el añadido de un hasta ahora magnífico debut internacional. Una mezcla de viejas glorias, promesas del pasado y jugadores estimulantes: Cléber Santana, Tiago Luís y Apodi.

Una victoria del Furacão do Oeste será una victoria para el fútbol brasileño más olvidado

El Chapecoense hace poco más de un lustro estaba en la cuarta división del fútbol brasileño, la Serie D. Su ascenso es vertiginoso, pero no casual, una enorme crisis a comienzos del siglo XXI obligaron a que la institución se reformulara, un conjunto de empresarios del propio municipio de Chapecó decidió levantar a su club, lo que posiblemente no podían esperar era que en cuestión de cinco años sumarían un campeonato estadual, tres ascensos consecutivos, y una segunda campaña consecutiva en la Serie A con el añadido de disputar la Copa Sudamericana.

Al contrario de lo que suele ocurrir, el disputar una competición internacional no ha resultado decisivo para que el Chapecoense tenga un bajón de rendimiento en el Brasileirão. El disputar la Copa Sudamericana y haber eliminado a Libertad ha sido el empujón anímico decisivo para que el joven equipo de Santa Catarina haya dado una vuelta de 360º a su temporada. Tras saber que jugarían los cuartos de final ante River Plate, el Chapecoense venció por primera vez en la segunda vuelta del campeonato, una goleada histórica ante Palmeiras en la Arena Condá. ¿Sus siguientes encuentros? Un empate ante un Vasco da Gama en alza, y una victoria en Porto Alegre ante otro gigante y rival regional como es Grêmio. La Copa Sudamericana ha resucitado a un equipo desolado.

En la ida de octavos en Asunción ante Libertad, el Chapecoense sacó un once lleno de suplentes para su debut internacional. Hoy la situación es bien distinta, la ilusión y confianza es máxima no sólo en Chapecó, sino que todo Brasil siente que una victoria del Furacão do Oeste será una victoria para el fútbol brasileño más olvidado, porque fuera de los llamados ’12 grandes’ también hay vida. Porque Chapecoense no es una playa de Brasil, es el equipo más asombroso del ‘país do futebol’.

Sobre El Autor

Alberto Zaragoza

Valencia,1990, con raíces en América. Periodismo. Apasionado del deporte, América es la ilusión.

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