Cuando uno ve la nómina de la Selección Bolivia, inmediatamente salta a la vista el nombre del único jugador nacional que milita en una gran institución del fútbol mundial. Gamarra es considerado uno de los jugadores bolivianos con mayor proyección debido al juego que tiene y el medio en el que se desempeña. En la presente temporada, ya debutó con el primer equipo del AC Milan en un partido amistoso en marzo.

Nació en Tarija (departamento fronterizo con Argentina) el 15 de enero de 1997. Su familia se marchó cuando tenía 4 años a Santa Cruz, lugar que le permitió iniciar su sueño de futbolista. Fue aceptado por la prestigiosa Academía Tahuichi con la cual obtuvo varios campeonatos nacionales e internacionales en distintas categorías. A los 11 años de edad se consagró campeón con la Tahuichi de un torneo internacional organizado en Brasil, llamando la atención de unos cazatalentos del Brescia Calcio. Poco después, el club italiano trasladó al jugador y a su familia a Italia para que Sebastián pudiera destacar en sus divisiones inferiores. Fue incluido en el equipo sub-13 del Brescia con tan solo 11 años. Estuvo dos temporadas con Brescia y su momento de gloria llegó en la Gothia Cup, donde le marcó dos goles al Milan en la final del torneo de clubes más destacado de categorías inferiores en el mundo.

Esa final contra el Milan le valió el pase al club rossonero por la suma de 700.000 euros y desde entonces viene dando de que hablar. Consiguió con el equipo juvenil el primer lugar del torneo Hamdan Bin Mohammed en Dubai gracias a su aporte en mediocampo y su pegada fina en tiros libres. Filippo Inzaghi se dio cuenta del talento inegable del joven y lo llamó a entrenarse con el primer equipo, marcando sin duda alguna un momento histórico para el fútbol boliviano. De juego simple y pases precisos en corto y largo, su estilo en el campo viene siendo comparado al de Andrea Pirlo, una eminencia del calcio y del fútbol mundial. Con 18 años, tuvo la oportunidad de debutar no oficialmente en un partido contra la Reggiana en marzo de 2015, ingresando por Sulley Muntari en el minuto 78 y con el dorsal número 35. En una entrevista concedida a uno de los canales de televisión del club italiano, Sebastián recuenta sus experiencias en los entrenamientos con el primer plantel, mencionando el buen trato que le brindan jugadores africanos y sudamericanos asi como el recibimiento especial de parte de Nigel de Jong, jugador holandés poco ortodoxo, quién le propinó una buena patada.

Gamarra está codeándose con los mejores y eso solo le beneficia a la selección nacional. Se puede decir que el “Pirlo Boliviano” todavía debe demostrar su calidad en torneos profesionales de alta competencia, pero le brinda un aire fresco a un equipo que desde 1997 carece de conductores de juego virtuosos. Su calidad incluso ha despertado interés de parte de la Federación Italiana de Fútbol que sugirió en algún momento una naturalización. Aún hablando perfecto italiano y entendiendo el ambiente futbolístico de aquel país, Sebastián Gamarra prefiere jugar por su patria. Se mostró muy ilusionado de quedar en la nómina de los 23 para esta Copa América y ahora espera lograr un puesto como titular.

 

Sobre El Autor

Francisco Sanjines
Colaborador

Boliviano-Estadounidense apasionado por el deporte rey en Latinoamérica. Egresado de la Universidad de Nueva York (NYU) en materia de negocios y gestión del deporte. Francisco es conocedor del fútbol de "altura" y desea darle un enfoque distinto a la cobertura de la realidad futbolística de la región andina de Sudamérica.

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