Los 3 factores que podrían beneficiar a Bolivia en Copa América

Un cambio de mando y de mentalidad

Luego de varios meses de incertidumbre con la salida de Xabier Azkargorta del mando de la selección, Bolivia nombró a principios de 2015 un director técnico para encarar la Copa América en Chile y posiblemente las eliminatorias a Rusia 2018. Mauricio Soria, el ex-guardameta de la selección nacional y de varios grandes equipos del país, ha prometido un cambio de mentalidad para afrontar competiciones continentales, sobre todo tomando en cuenta que Bolivia no ha podido superar la fase de grupos en las últimas cinco ediciones de Copa y se ha acostumbrado a terminar en los últimos puestos en eliminatorias mundialistas. Soria es un técnico muy similar a Baldivieso (U de Sucre) en que aporta a sus equipos de conocimientos precisos para generar fútbol ofensivo y de posesión de balón. De forma similar a muchos otros entrenadores sudamericanos, Soria ha sido influenciado por el trabajo de Marcelo Bielsa. El técnico boliviano desea transmitir a sus dirigidos de esa filosofía de juego complementando aquello con el uso de entrenamiento técnico avanzado, trabajo contínuo en colaboracion con clubes nacionales y el aporte de video análisis. Bolivia cuenta con menos condiciones y recursos que sus rivales, pero mediante la tecnología existe la oportunidad de analizar a las virtudes y los defectos del oponente. No sólo servirá esto para estudiar al rival, sino también para analizar el trabajo individual de cada jugador del plantel y así poder hacer un seguimiento puntual del progreso que tiene cada uno de ellos. A pesar de la falta de recursos para ojear talento en el territorio boliviano, Mauricio Soria ha demostrado el interés y la predisposición de viajar y reclutar talento él mismo si fuera necesario. Veremos si logra darle ese cambio de mentalidad al equipo a pesar de la falta de roce internacional que tiene esta selección.

Mauricio Soria liderará a la selección Boliviana desde la banda

Mauricio Soria liderará a la selección Boliviana desde la banda

¡La base está!

Tal como decía el Bambino Veira, quien fuese director técnico de Bolivia alguna vez, Bolivia cuenta con talento y tiene en tres o cuatro clubes el soporte necesario para sustentar a la Verde de forma regular. 16 de los 23 convocados militan en Bolívar (5), Oriente Petrolero (4), Blooming (4) y The Strongest (3). A la selección nacional le beneficia tener en Bolívar y The Strongest dos equipos que disputaron Copa Libertadores en 2014 y 2015 respectivamente. Recordemos que el Club Bolívar llegó a instancia de semifinales en 2014 con varios de los jugadores convocados a esta cita en Chile. Por su parte, el decano del fútbol boliviano, The Strongest, poblará el mediocampo de la Verde en Copa América, aportando al equipo con la experiencia de Chumacero (o “Chumasteiger” como se le dice) y de Pablo Escobar. Tanto Damir Miranda como Jhasmani Campos, ambos de Bolívar, no serán titulares indiscutibles en el equipo a pesar de ser claves en la institución celeste paceña. A estos jugadores se juntan jóvenes y experimentados provenientes del extranjero como los son Marcelo Moreno, Damián Lizio, Martín Smedberg-Dalence y Sebastíán Gamarra, este último una perlita del fútbol italiano.

Chumacero, quien ha completado una buena Copa Libertadores 2015, será uno de los hombres importantes de Bolivia.

Chumacero, quien ha completado una buena Copa Libertadores 2015, será uno de los hombres importantes de Bolivia.

 

La subestimación de los rivales

El mejor momento de Bolivia en una Copa América fue en 1963 cuando le ganó 5-4 a Brasil, resultado que lo consagró campeón del torneo continental por primera y única vez en su historia. Hoy en día, la selección boliviana sólo cuenta con dos jugadores que han disputado más de treinta (30) cotejos internacionales con la camiseta nacional, el capitán Ronald Raldes y Marcelo Martins Moreno. No hace falta explicar que este grupo inexperto parte desde el inicio con pocas chances de pasar a cuartos de final en Chile. Tanto Chile, Ecuador y México son selecciones mundialistas que han pasado por procesos de renovación y cuentan con elementos importantes en las principales ligas del Europa. Y es precisamente por esto que Bolivia se puede convertir en una piedra en su camino, no por el hecho de que les supera en calidad individual, sino por que le pueden subestimar. A pesar de su inexperiencia y falta de costumbre de cosechar buenos resultados, Bolivia sabe plantear dispositivos tácticos que le permiten presionar en bloque. Tiene en los pies de jugadores de Bolívar, The Strongest y Oriente la posibilidad de generar contraataques que puedan traducirse en goles mediante Marcelo Moreno. Los equipos bolivianos están aprendiendo a convertir goles temprano en un partido y a defender esos resultados en caso de que el rival mantenga la posesión del balón (algo esperado). El DT Soria está convencido que le aportará una cara ofensiva a la selección, pero pensamos que será también un equipo cauteloso que tratará de aprovechar las pocas chances de gol que genere.

Bolivia inicia una nueva Copa América enfrentando el 12 de junio a Mexico, luego el 15 contra Ecuador para terminar el grupo frente al anfitrión el día 19.

Marcelo Moreno buscará anotar los goles que lleven a Bolivia lo mas lejos posible. Para ello quiere aprovecharse de la percepción que puedan tener sus rivales sobre la selección Bolivia.

Marcelo Moreno buscará anotar los goles que lleven a Bolivia lo mas lejos posible. Para ello quiere aprovecharse de la percepción que puedan tener sus rivales sobre la selección Bolivia.

Los 3 factores que impiden a Bolivia cosechar victorias:

Carencia en el trabajo coordinado de divisiones inferiores

Las estructuras que sirven para alimentar de talento a la selección mayor no han dado sus frutos. A raíz de la carencia en la planificación de trabajo conjunto de parte de los dirigentes de Liga, de Federación y de la Asociación Nacional del Fútbol, se ha visto imposible establecer un proyecto de reestructuración del fútbol en todas sus categorías. Bolivia es un país que cuenta con la materia prima y goza de tener academias de fútbol que producen equipos competitivos en categorías infantiles y adolescentes. A pesar del esfuerzo realizado por escuelas como la Tahuichi Aguilera de Santa Cruz, lugar de donde salieron los máximos exponentes del balompié boliviano, la calidad del jugador no es debidamente explotada cuando este cumple los 17,18, 19 años. Este problema está basado en dos aspectos fundamentales:

1) No existe un proceso sistemático, organizado, de reclutamiento de talento en zonas peri-urbanas y rurales. Son contadas las instituciones (clubes, academias) que tienen los medios para emplear cazatalentos que cubran esas regiones y zonas. Las familias que pueden migrar a la ciudad acuden a clubes como Bolivar,The Strongest, Wilstermann, Oriente y Blooming para que sus hijos prueben suerte. Fuera de los clubes profesionales de liga, Tahuichi es el centro de formación juvenil para futbolistas más prestigioso del país. Sin embargo, la falta de recursos con las que cuentan estas academias ha sido evidente a lo largo de los últimos tiempos. Por otro lado, estas instituciones no dotan a entrenadores y cazatalentos de una capacitación técnica y logística que sirviera a la postre para una selección más eficiente del talento existente en el país.

2) Los clubes y academias no cuentan con recursos porque sus dirigentes carecen de liderazgo y compromiso con el deporte nacional. Existe en Bolivia un “monstruo de tres cabezas” formado por LFPB (fútbol profesional), Federación y ANFP (tercera categoría del fútbol nacional) que no permite la realización de un proyecto común de formación de divisiones inferiores. Los intereses de la Liga no convergen con los de la Federación y por ende el trabajo de selecciones nacionales juveniles no pareciera ser prioritario. Por su parte, la Asociación de Fútbol, que es la cuenta con ligas regionales establecidas hace décadas, produce pocos jugadores que dotan de calidad a equipos ligueros. Los mismos jugadores de la selección actual, como Marcelo Moreno, consideran que el problema principal no es la calidad del jugador nacional sino la incapacidad de estructurar un proceso de formación a mediano-largo plazo.

“Esperamos que en Bolivia los dirigentes de la FBF escuchen lo que piden todos los bolivianos, tengo tanta presión para una intervención” – Evo Morales, Presidente de Bolivia

Presencia internacional sin roce internacional

La generación del 94 que vistió la Verde marcó el capítulo más importante de la historia del deporte boliviano. Jugadores del estirpe de Marco Etcheverry, Erwin Sánchez, Marco Sandy, Milton Melgar, Julio Baldivieso y Luis Cristaldo simplemente no se ven más. Esa camada de futbolistas vio su fin luego de la Copa América 1997 organizada en el país andino. La base de la selección boliviana sigue siendo conformada por jugadores que militan en los cinco grandes del país (Bolívar, The Strongest, Oriente, Blooming y Wilstermann) y se ven cada vez menos jugadores establecerse en ligas extranjeras luego de conseguir logros en estos clubes nacionales. Son varios los que emigran pero pocos los que se quedan en los primeros planteles de equipos de primera fuera del país, lo que lógicamente genera un problema de inconstancia y autoestima en el desarrollo del atleta profesional boliviano.

A raíz de la falta de jugadores experimentados en el seleccionado mayor, la Federación Boliviana de Fútbol ha recurrido en varias instancias a la nacionalización de jugadores extranjeros radicados en el país. Algunos de estos jugadores han aportado mucho a sus equipos y han elevado más el nivel de la Liga profesional, tomando como caso ejemplar Pablo Escobar (The Strongest) quien se ha establecido como líder de la selección en ofensiva. Sin embargo, la mayoría proviene de equipos de segunda o tercera división del extranjero, principalmente del fútbol argentino, brasilero y paraguayo y cubren puestos específicos en el campo de juego, notablemente en posiciones de defensa y ataque. Muchos dicen que un extranjero le quita el puesto a un jugador nacional; el asunto de fondo es que el nivel del jugador local debe mejorar.

 Un colectivo sin individualidades

Se suele decir que un equipo conformado por individualidades no puede aspirar a lograr títulos si es que no se maneja bien en colectivo. Lo contrario también es cierto, sobre todo con planteles que no están acostumbrados a pelear por los primeros puestos en torneos internacionales. Últimamente, tanto a la Selección Boliviana como a los clubes bolivianos se los ha visto jugar bien en bloque, sobre todo cuando se trata de defender y contraatacar en condición de visitante. Sin embargo, los resultados fijados pocas veces se concretizan debido a que no existen jugadores con experiencia en mediocampo y ataque que sean verdaderamente desequilibrantes en momentos claves de un partido o que transmitan la confianza suficiente al resto del plantel. Ese rol lo llevaban con mucho honor talentos experimentados como Milton Melgar, Carlos Borja, Vladimir Soria y Julio César Baldivieso en mediocampo. Eran otros tiempos. Hoy ese rol cae en los pies goleadores del “Pájaro” Escóbar y de posiblemente algún nuevo talento, pero el mediocampo que lo apoya tiene evidentemente más costumbre de posicionarse en el campo de forma defensiva. Hay una enorme diferencia entre la calidad técnica de una generación y otra. Al mediocampo boliviano le cuesta una enormidad alimentar balones a sus delanteros y de hacerse con el balón haciéndolo circular con supleza por el terreno. Le falta al primer equipo una identidad de juego de forma general.

Sobre El Autor

Francisco Sanjines
Colaborador

Boliviano-Estadounidense apasionado por el deporte rey en Latinoamérica. Egresado de la Universidad de Nueva York (NYU) en materia de negocios y gestión del deporte. Francisco es conocedor del fútbol de "altura" y desea darle un enfoque distinto a la cobertura de la realidad futbolística de la región andina de Sudamérica.

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