El  antiguo y sabio refranero español tiene un dicho que dice así: “siembra vientos y recogerás tempestades”

La Confederación Sudamericana de Fútbol, comúnmente conocida como CONMEBOL, tiene un largo historial en lo que a la cosecha de energía eólica se refiere. La última ventolera por supuesto es la que se produjo en La Bombonera hace apenas una semana, y que bajo mi punto de vista ha sido lamentablemente resuelta.

No me cansaré jamás de acusar y criticar a las distintas federaciones  que gobiernan en cada país perteneciente a la CONMEBOL, pero si el ente que engloba a todos muestra una lógica más endiablada que sus subfederaciones lo que nos queda es la continua sensación de república bananera que abunda en tantos países de América. El fútbol tristemente no iba a ser menos.

Es redundante el pasotismo o liviandad de los castigos de la CONMEBOL ante acciones ilegales dentro y fuera del campo. Previo a La Bombonera el caso más mediatizado y cercano es el ocurrido en la Copa Sudamericana de 2012, final entre São Paulo y Tigre. Sin tener en cuenta el resultado, los hechos que acontecieron en el vestuario siguen siendo un misterio y parece que por mucho tiempo así seguirá pese a ser un altercado que involucró a distintos cuerpos de seguridad y la ley del estado de São Paulo y en el que se dice peligró la integridad de varios miembros del plantel argentino.

El incidente se cerró, São Paulo fue campeón y la CONMEBOL no presentó informes ni ruedas de prensas que esclarecieran el asunto. Cualquier otra federación continental hubiese establecido una investigación que castigara a los culpables. No hay mejor escudo para el presente y futuro que mostrar solidez y credibilidad ante tus miembros.

¿Acaso la CONMEBOL beneficia siempre al grande en detrimento de los clubes más humildes?

Los altercados de la semana pasada deberían ir más allá de una competición, nacionalidad o club. A nadie extrañaría si en vez de Argentina esto hubiese ocurrido en México, Colombia o Brasil. La violencia y locura innata está normalizada en el día a día futbolístico en América, donde se prioriza más en no dañar al grande que en castigarlo como se merece.

¿Es insuficiente el castigo que recibe el autor de los altercados?; ¿ el estatus e ingresos que genera este club para la marca CONMEBOL han jugado a su favor de cara a la sanción?

Este incidente va a sentar un precedente casi sin parangón para la Confederación. Cualquiera que en el futuro realice un acto de similar magnitud tendrá a su favor la actual sanción, demasiado barata bajo mi punto de vista. Explote o no, lo claro es que este no es el camino a seguir, comenzando por la premisa de que a nadie le extraña que ocurran este tipo de sucesos cuando debería ser todo lo contrario. Toleramos el maltrato absoluto al ambiente deportivo en una especie deespiral del silencio” que rodea a todos los núcleos que forman parte de ello: de dirigentes a hinchas.

En el futuro próximo atisbamos una Copa América 2015 que traslada la locura habitual de la CONMEBOL a un torneo, con invitados dispares y una organización no demasiado confiable. Quedará ver si el proyecto Centenario de 2016 en el cual trabajarán codo a codo CONCACAF y CONMEBOL es el futuro que deseamos para el continente, al final la FIFA manda menos de lo que debería, por lo tanto, una unión de intereses entre las dos grandes confederaciones continentales puede paliar el ambiente podrido que hoy día tienen muchas federaciones bananeras de América.

No es más que un rumor (de momento), pero si se confirmara el hecho de que la FIFA permitió a CONMEBOL castigar a Boca Juniors tan suavemente por la promesa de que aceptaría perder “media plaza” mundialista de cara a 2018 (la quinta conmuta como 0,5 al clasificar a repechaje) es motivo suficiente para que las distintas federaciones nacionales que engloban este ente armen una revuelta histórica. ¿Lo peor? Que a nadie le extrañaría, no por nada la propia CONMEBOL fue la que hasta hace poco tenía como norma en la Copa Sudamericana la sempiterna participación de Boca Jrs y River Plate.

Sobre El Autor

Alberto Zaragoza

Valencia,1990, con raíces en América. Periodismo. Apasionado del deporte, América es la ilusión.

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