Ver técnicos debutantes en Brasil es más noticiable que si ocurriera en cualquier otro lugar del planeta. Principalmente esto se debe al continuo carrusel de “quita y pon” que hay entre clubes, lo más recurrente es acudir a los de siempre; Luxemburgo, Tite, Menezes, Roth, Braga, Ramalho… Parches que de vez en cuando son solventes pero que por norma general son bomberos encargados de apagar incendios futbolísticos por todos los rincones del país.

El apostar por técnicos extranjeros siempre es una buena noticia para un fútbol brasileño que tácticamente vive anclado en las mismas tendencias desde hace lustros. Pero no siempre la buena voluntad da sus frutos, Brasil es un fenómeno a parte y por muy buen técnico que seas a parte de establecerte vas a precisar suerte. Ya vimos el paso de Gareca por Palmeiras, el cual se atisbó como una enorme oportunidad para este fútbol pero que como suele ser tradición (Fosatti, Portugal…), terminó en platos rotos.

Es entonces cuando aparece la figura de otro técnico extranjero que ha sabido sobrellevar de la mejor manera este fútbol brasileño que suele ser incomprensible. Diego Aguirre se sobrepuso a unos inicios en los que rebosaba una presión incesante sobre su figura, el propio charrúa tildó de locura esa imposibilidad de verse respaldado por la propia afición en sus inicios. Su carácter calmado le ha hecho elevarse por encima de todo, pero pese a la evolución del equipo es muy posible que una eliminación ante Santa Fe en cuartos de la Libertadores invierta nuevamente esa tendencia y, conseguirá que nuevamente la afición le exija el máximo o su tiempo como técnico en Brasil habrá terminado.

Brasil es un país de cultura resultadista como pocos hay en este mundo, por lo tanto Juan Carlos Osorio va a precisar que los números le respalden para establecer lo que muchos esperamos sea uno de los proyectos futbolísticos más especiales que el fútbol brasileño va a ver en años.

De Osorio he hablado en varias ocasiones, un estudioso y loco de este deporte como pocos profesionales. Ambición y acreditación en forma de títulos técnicos  (certificados UEFA) y deportivos (DT más ganador de la historia de Atlético Nacional) Además de tener un pasaje notorio por el fútbol internacional con aventuras en el fútbol inglés, estadounidense, mexicano y colombiano.

Sus inicios fueron duros, pero los tres años en el club paisa acabaron de reforzar una idea y concepción futbolística facilmente reconocible en el continente y que en el São Paulo deberá intentar imponer con la madurez adquirida en estos últimos años.

A su favor tendrá uno de los clubes con más potencial económico en América, sumado a una escuadra llena de talento y con un fútbol base capaz de dar el extra y apoyo necesario al plantel profesional.

En su contra va a tener un vestuario lleno de egos y con un Rogerio Ceni que en muchas ocasiones actúa como un caudillo con una opinión definitiva a la hora de que el técnico diseñe los XI’s.

El legado que Juan Carlos Osorio deja en el fútbol colombiano se resume en la regularidad y competitividad de su Atlético Nacional, un conjunto capaz de competir y reinventarse al máximo nivel en todos los torneos locales e internacionales durante tres años. Una hazaña que con el paso de los años hará al aficionado más consciente de lo conseguido, no es sencillo en un fútbol como el colombiano y por ende americano ser tan regular.

El profe Osorio ya sabe lo que es el Morumbí, además de haberse enfrentando a varios clubes brasileños en los últimos años (Cruzeiro, Santos, Atlético-MG, Vitoria). Tres años a lo largo de un club en América parece una eternidad y algo casi inconcebible. No sabemos como terminará Osorio en Brasil, la realidad es que dentro de poco hablaremos sobre el posible comodín que puede ser Michel Bastos, un Dória siendo clave en la salida de presión rival, sistemas guardiolescos y quien sabe si la resurección o caida definitiva de Ganso junto a la complicada relación con el incombustible Rogerio Ceni.

Lo único claro con Juan Carlos Osorio es que nos vamos a divertir.

 

Sobre El Autor

Alberto Zaragoza

Valencia,1990, con raíces en América. Periodismo. Apasionado del deporte, América es la ilusión.

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