Rogerio Ceni, capitán y mito tricolor, había pedido el día interior, en rueda de prensa, que el equipo necesitaba recuperar el alma, el espíritu competitivo en los grandes partidos. El portero, que a sus 42 años seguramente está viviendo su última Libertadores no quería despedirse de la gran competición continental en la fase de grupos. Para ello debía ganar a su vecino y gran rival, Corinthians, en el último partido del Grupo 2. Este 2015 el Sao Paulo no había conseguido ganar ninguno de los 5 clásicos disputados y los únicos dos partidos importantes en los que había vencido (contra San Lorenzo en casa y Danubio en Uruguay) fue por la mínima y en el último minuto. Mientras, llegaba a Morumbí, un Corinthians invicto en todo el 2015, ya clasificado y a un empate de asegurarse ser el segundo mejor primero de la fase de grupos. Además, venciendo, podría hacer que el rival de la ciudad cayese eliminado, siempre y cuando San Lorenzo ganase al colista Danubio en Buenos Aires, con todo el juego y las “brincadeiras” que puede dar una cosa así, sobre todo entre torcedores vecinos.

São Paulo recuperó su alma en Morumbi (Foto:Pared Virtual)

Con esa necesidad y ese recuperar el alma, salió el São Paulo en los primeros minutos, pero aunque la actitud sí fue encomiable, el soberano sigue adoleciendo de una gran incapacidad de generar juego y ocasiones. Mientras Corinthians, en el papel que mejor y más a gusto se encuentra, esperaba bien armado atrás e intentaba salir a la contra o sorprender en alguna acción a balón parado. Pero en el minuto 18 una acción varió el rumbo del encuentro. Emerson comete una niñería, zancadillea sin balón a Felipe, el árbitro lo ve y expulsa al delantero del Timão. Podría haber dejado todo en una amarilla, ya que es bastante leve, pero Emerson se equivoca y deja vendido a su equipo. Ahí si el dominio del São Paulo es absoluto, pero no consigue concretarlo hasta la media hora de juego: en un centro al área, la pelota se queda rondando las inmediaciones de Cassio, tras varios intentos de remate y despejes fallidos, hasta que el balón le llega en el segundo palo a Luis Fabiano. O fabuloso controla y define como lo que un día fue: un enorme delantero. Con el 1-0 y un jugador más, el São Paulo se lanza a la yugular de su rival, viendo la posibilidad de sentenciar su pase, mejorar su mala imagen en los clásicos y asestar un golpe anímico a su rival. Así, a cinco minutos del descanso, Bastos recibe un balón en la frontal del área y de un tremendo zapatazo ajustado al palo hace el segundo gol. Merecido tanto para el mejor futbolista tricolor en esta Copa Libertadores.

Para el segundo tiempo casi ni dio tiempo a ver sobre el terreno de juego las charlas de los técnicos en los vestuarios, pues a los diez minutos dos nuevas expulsiones que enmarañaron el resto del partido. En una disputa por el balón en el lateral derecho del ataque del Sao Paulo, Luis Fabiano y Mendoza pelean por la bola, este último, ya con la pelota fuera, suelta el brazo hacia atrás, a media altura, rozando el pecho del rival. Y ahí volvió aparecer el Mr. Hyde del delantero tricolor: escandalosamente mal, se lleva las manos a la cabeza y se tira al suelo como si le hubieran disparado. El árbitro opta por la decisión salomónica y expulsa a los dos, aunque a Luis Fabiano por doble amarilla. ¿Cuándo dejaremos de ver esas lamentables faltas de deportividad con las simulaciones de agresiones? En fin, a partir de ahí, a excepción de una gran jugada de Denilson que acabó estrellando el balón en el poste, el partido se embarró. Apenas se jugaban dos minutos seguidos, todo eran faltas, muchas de ellas a destiempo, rifirrafes, discusiones constantes y un árbitro incapaz de controlar todas estas situaciones, que se vio superado durante todo el partido.

Expulsiones Mendoza-LuisFa (Marcos Ribolli)

“Apenas se jugaban dos minutos seguidos” (Foto:Marcos Ribolli)

Así se llegó al final. Con un 2-0 que clasifica al São Paulo como segundo y al que le espera en la siguiente fase el también brasileño Cruzeiro, pero sobre todo una inyección de moral a un equipo alicaído en este inicio de año y que espera recuperar esa alma competitiva de la que hablaba Rogerio Ceni en la previa. Por su parte, el Corinthians, al que esa derrota no afecta mucho a términos clasificatorios (ya era primero) y se medirá al Guaraní paraguayo en octavos, sí que completa su primera semana complicada en este 2015 que había empezado como un tiro. Parece como si con la baja de Paolo Guerrero, su mejor jugador, hubiera perdido parte de su alma, de su gen “guerrero”. Han sido tres partidos sin el peruano, con dos empates (incluyendo el 2-2 contra Palmeiras que le eliminó en penaltis del paulistao) y la primera derrota del año, en un clásico además, con todo lo que eso supone en el plano anímico.

FICHA DEL PARTIDO:

Estadio Cícero Pompeu de Toledo “Morumbí”, Sao Paulo.

SAO PAULO: Rogerio Cenio; Bruno, Toloi, Doria, Reinaldo; Hudson, Denilson, Souza, Michel Bastos, Ganso; Luis Fabiano. Milton Cruz

CORINTHIANS: Cassio; Fagner, Felipe, Gil, Uendel; Ralf, Elías, Emerson, Renato Augusto (Bruno Henrique), Jadson (Danilo); Wagner Love (Mendoza). Tite

Sobre El Autor

Nacho Velasco

Como dijo el gran Robe Iniesta, "para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Nacho es más humilde, y sólo quiere que la ola que surge del último suspiro de un segundo le transporte mecido hasta el siguiente." Esa ola fue la que hace 4 años le llevó de Madrid a Salvador de Bahia. Al ritmo de su balanceo calmado y con una sonrisa ("sorria esta na Bahia") se deja llevar por las empedradas calles del Pelourino, bebiendo una "cerveja estupidamente gelada" en sus playas o por la Bohemia de Rio Vermelho y va pedaleando entre los faroles de Barra e Itapua. "Ah! Mis títulos dicen que soy Sociólogo y Periodista Deportivo, pero yo "más humilde soy" y prefiero llamarme simplemente vividor"

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