Con el último Derby (clásico paulista entre Corinthians y Palmeiras) aún fresco en la memoria, donde el verdao eliminó al timao por penaltis, tras empatar a dos en un vibrante partido de semifinales del Paulistao, comienzo a escribir este artículo donde desgranamos la gran rivalidad de la metrópoli de Sao Paulo, una de las más fuertes de Brasil, incluso de las mayores del mundo. Entre la maraña de líneas y estaciones que es el metro de esta enorme ciudad, incluyendo CPTM (tren intermunicipal), nos encontramos la línea 3 o Linha Vermelha (roja). Para cualquier buen futbolero que se precie, con tan solo echar un vistazo al recorrido se dará cuenta de lo especial: sus estaciones inicial-final son Palmeiras/Barra Funda y Corinthians/Itaquera, es decir, la mayor rivalidad futbolera de la ciudad, y una de las más fuertes del país, unida (o separada) por una línea de metro. Esta visualización tan gráfica del Derby, ha tenido su culmen en el año 2014, cuando fueron inaugurados los nuevos estadios, en propiedad, de ambos clubes: Allianz Parque y Arena Corinthians.

Porque desde un lejano 6 de Mayo de 1917, fecha del primer clásico, la rivalidad entre Verdão y Timão no ha hecho más que crecer, superando incluso la barrera de lo deportivo. Las diferencias entre ambos clubes tienen un origen social. El Palmeiras, club fundado por descendientes italianos, destaca por una torcida de clase medio alta, de raza blanca en su mayoría (no hay que olvidar que en la estratificación social de Brasil, el color de piel es un factor diferencial). En el otro extremo, se encuentra el Corinthians “o time do povo” (el equipo del pueblo), gente humilde, de clase trabajadora, personas de color y donde la inmensa mayoría de los habitantes de las favelas brasileñas (excepto las de Rio, aficionados del Flamengo) son torcedores del Timão. Esta rivalidad social se puede observar claramente acercándose un día de partido a cualquiera de los dos estadios. En los alrededores del Allianz, que apenas puedes ver andando por la calle, ya que está rodeado de un shopping y grandes edificios, ves todos los parkings completos, las calles llenas de coches buscando aparcamiento, y los torcedores haciendo la previa en los botecos (bares) de la zona. Mientras en el Arena Corinthians el atasco se forma para salir del Metro, donde te empiezas a cruzar los primeros vendedores ambulantes con sus isopor (neveras) cargados de cervezas en la pasarela que va de la estación al estadio. Ya en todo el recorrido del suburbano hasta llegar a Itaquera si clavas tu mirada en las ventanas (en cuanto sales del centro el metro va por la superficie) puedes observar cómo va cambiando el paisaje urbano: los grandes edificios de oficinas y apartamentos de lujo, con grandes avenidas y enormes centros comerciales, dan paso a pequeñas casas, calles angostas y laberínticas, y tiendas de barrio, hasta llegar a ver desde dentro del estadio, las favelas que rodean el Arena, perteneciente a la humilde barriada de Itaquera.

Ahora a esa diferenciación social y rivalidad deportiva, se le puede añadir una más: ¿Cuál es el mejor estadio?. Lógicamente, si le preguntas a un corintiano te dirá que el Arena Corinthians es el mejor y más bonito estadio del país, que tiene la pantalla LED más grande del mundo (ocupa toda la fachada este) y que fue la única sede de la ciudad en la Copa del Mundo de 2014. Por su parte, un porco (torcedor palmeirense) te podría rebatir que el suyo es un estadio a “la europea”, totalmente cerrado, con una mejor localización en la ciudad, que por supuesto es mucho mejor y más bonito que ese en Itaquera que aún siquiera está terminado.

Tras acudir a ambos estadios, en Pared Virtual no nos mojamos, y consideramos que lo realmente importante es que la ciudad ha ganado dos estadios modernos y que los torcedores de uno y otro equipo disfrutaran de los lujos y comodidades de sus instalaciones… Siempre y cuando puedan pagar los abusivos precios a los que están poniendo ambos clubes las entradas. Porque si hemos de colocar una pega es esa. El deporte más popular del mundo y que en Brasil siempre perteneció a las clases humildes, a la calle, se está alejando del povo, de las clases más bajas, debido al considerable aumento del precio de las entradas en los recintos deportivos. Hoy en día, entrar a estos estadios en partidos del estadual (en Libertadores y Brasileirao esos precios solo pueden aumentar), está entre los 100 y 300 reales, cuando el salario mínimo en el estado de Sao Paulo en 2013 estaba por debajo de los 800 reales.

Allianz Parque

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Imagen vía: Pared Virtual

Inaugurado el 10 de Noviembre de 2014, sobre el terreno del antiguo Estadio Palestra Italia, este modernísimo estadio, realizado sobre el “padrón FIFA” (aunque no llegó a ser sede del Mundial 2014), tiene capacidad para 43.000 personas. El primer encuentro oficial lo disputaron Palmeiras y Sport, con victoria visitante 0-2, siendo Ananias el autor del primer gol oficial del Allianz. Ese mismo encuentro entró en la historia del futbol paulistano, siendo el de mayor recaudación en un partido entre clubes hasta la fecha, con casi 5 millones de reales. En sus primeras semanas también recibió durante dos días a Sir Paul Mcartney, con casi un total de 90.000 espectadores.

Arena Corinthians

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Imagen vía: Pared Virtual

Inaugurado el 10 de Mayo de 2014 en el barrio Itaquera, donde se encontraban las antiguas instalaciones de las categorías inferiores del Corinthians. También con todos los requisitos del conocido “padrón FIFA” fue sede del Mundial 2014 y el estadio que albergó la ceremonia de inauguración del Mundial, justo antes del encuentro Brasil 3-1 Croacia. Pero el primer partido oficial del Arena terminó de forma similar al de su mayor rival. Un sorpresivo 0-1 a favor del Figueirense, siendo el primer gol de Giovanni Augusto. Tiene capacidad para 48.000 espectadores, aunque durante la Copa del Mundo de 2014 fue aumentada la capacidad con una grada supletoria hasta los 61.600.

Sobre El Autor

Nacho Velasco

Como dijo el gran Robe Iniesta, "para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Nacho es más humilde, y sólo quiere que la ola que surge del último suspiro de un segundo le transporte mecido hasta el siguiente." Esa ola fue la que hace 4 años le llevó de Madrid a Salvador de Bahia. Al ritmo de su balanceo calmado y con una sonrisa ("sorria esta na Bahia") se deja llevar por las empedradas calles del Pelourino, bebiendo una "cerveja estupidamente gelada" en sus playas o por la Bohemia de Rio Vermelho y va pedaleando entre los faroles de Barra e Itapua. "Ah! Mis títulos dicen que soy Sociólogo y Periodista Deportivo, pero yo "más humilde soy" y prefiero llamarme simplemente vividor"

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