Desde el 30 de marzo de 2011 Carlos Vela no había aparecido en una convocatoria de México. Se perdió un Mundial, quizá una ocasión irrepetible de disputar el torneo más importante a nivel de selecciones, pero ha regresado. Miguel Herrera lo incluyó en la última lista y no ha dudado en incorporarlo al once inicial que se enfrentó a Holanda en Amsterdam, una dura prueba con el duelo de octavos de final de Brasil y el penalti de Robben en mente de todos. El delantero de la Real Sociedad ha anotado los dos primeros goles de su equipo y ha demostrado que puede dar un salto de la calidad a una ofensiva que cuenta con una amplia gama de recursos.

Para la selección mexicana este partido era más que un amistoso, también para su rival, que ve como Hiddink se pasea por la cuerda floja tras encadenar una seria pésima de resultados. Por ello Herrera formó un once con el 5-3-2 habitual en el que destacaba Diego Reyes en la posición de líbero para ejercer en ocasiones una presión adelantada que asfixiaba la salida de balón tulipán. Una novedad importante, ante la baja de Layún, fue la presencia de Aldrete, jugador de Santos Laguna, en el lateral zurdo. En los primeros instantes se incorporó al ataque con criterio, pero después sufrió con un Robben motivado y en un estado de forma excepcional, el que mantiene desde hace meses.

Curiosa fue también la titularidad de Vázquez en el mediocentro junto a Héctor Herrera. El jugador, indiscutible en el León bicampeón, pasó quizá algo desapercibido cuando todos los elogios se marchaban hacia Montes o Peña. Una lesión grave y la bajada de nivel han hecho que sea ‘el menos brillante’ quien tenga un puesto en el combinado nacional.

Cuando el balón se puso en marcha, México no tardó en tomar la iniciativa con el balón en su poder. Lo que nadie esperaba es que el primer balón que tocó Vela acabase en gol. Un disparo potente con la zurda que pasó cerca de la escuadra significó el 0-1 y el inicio de un regreso soñado.

Junto a Vela actuó Chicharito, con más movilidad de la que acostumbra a nivel de clubes y como se vio ya en la fecha anterior de selecciones, cuando jugó unos metros por detrás de Peralta. Esta vez jugó a la misma altura que su compañero pero cayó a banda en ocasiones y también retrasó su puesto para elaborar. Esto cambiaría en la segunda parte, con Guardado en una posición más ofensiva en el costado zurdo y con Vela escorado a la derecha. Ahí el delantero del Real Madrid se colocó como referente y la defensa de Holanda sufrió aún más.

Algo antes Sneijder demostró su genial disparo con una volea imposible para Ochoa que igualaba el marcador. El meta mexicano mostró en algunas intervenciones falta de ritmo pero en los instantes finales sería decisivo con una mano magistral a cabezazo de Promes.

Parecía que los de Hiddink podrían hacer daño a la tricolor con un dominio acusado y con recuperaciones rápidas de balón. Sin embargo, los espacios dejados en la zaga lastraron la buena actuación del ataque. La línea de cuatro, desacompasada y demasiado blanda, fue incapaz de frenar ataque en los que México ni tan siquiera acumulaba muchos efectivos.

Para el 1-2 bastó un robo de Corona, recién entrado al campo, y una potente arrancada para asistir al desmarque de Vela, que contó con suficiente espacio para armar el disparo y batir a Krul, que ya había evitado varios goles. Acto seguido un incisivo Guardado encontró con facilidad a Chicharito por el carril central y éste rebasó al portero para aumentar al ventaja a puerta vacía.

Con la victoria casi en poder mexicano el ‘Piojo’ Herrera introdujo cambios y saltaron al campo los hermanos Dos Santos, Raúl Jiménez y Ponce y Rodríguez ya en los últimos instantes. Blind pudo recortar distancias con un disparo que desvió la espalda de Reyes y ante el repliegue posterior, Holanda tuvo llegadas en las que pudo obtener el empate. Fue el momento para que Ochoa luciese sus reflejos y para frenar las individualidades de Robben, para así lograr una pequeña venganza y una victoria de mérito en el continente europeo.

Sobre El Autor

Juan Antonio Lopesino

Juan Antonio nació en Madrid (1990) y es licenciado en periodismo por la UCM. Sigue el fútbol sudamericano, en especial el brasileño como fiel seguidor de Fluminense, y disfruta con la competitividad en Copa Libertadores y el ritmo frenético del campeonato mexicano.

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