Son las cinco de la tarde y aún quedan cinco largas horas para que comience el partido en el Estadio Cícero Pompeu de Toledo, Morumbí para los amigos, en el que Sao Paulo se jugará su pase para la final de la Copa Sudamericana frente a los colombianos de Atlético Nacional de Medellín. El partido de ida terminó 1-0 para los verdolagas y el tricolor ha hecho un llamamiento para que la torcida llene las gradas y lleve el equipo en volandas hacia la remontada.

Sin duda un partido especial para el soberano y el Nacional, pero aún más especial para nosotros, la familia de Pared Virtual.

Esta bendita locura, creada hace apenas seis meses por dos apasionados del fútbol americano, “no football, sino fútbol” de todo el continente, como son Alberto Zaragoza y Rodrigo Lacal (muchas gracias a los dos), anoche dio un paso más y conseguimos entrar en Morumbí con acreditación de Prensa para cubrir la primera semifinal de la Copa Sudamericana. La experiencia fue maravillosa y muy educativa, aunque lógicamente también pecamos de novatos algunas veces, pero para eso era esta primera toma de contacto. La primera de muchas. Esa es la idea, haceros llegar a toda la familia de PV el ambiente totalmente apasionado que se vive en las gradas de los estadios latinoamericanos o el showbussiness de la MLS. Además de poder ofreceros, a través de nuestra cuenta de Twitter @ParedVirtual el Live desde el estadio y las ruedas de prensa y declaraciones postpartido de los protagonistas.

Como decía, eran las 5 de la tarde y me encaminaba hacia Morumbí, la casa del Sao Paulo situada en el barrio del mismo nombre, en la zona Oeste de la megalópolis brasileña, una de las mayores y más pobladas (más de 20 millones de habitantes) del mundo. Lo hacía con tantas horas de antelación porque es en ese preciso momento que comienza la hora punta, y no se si os podéis llegar a imaginar lo que es movilizar a millones de personas desde el centro de la ciudad hacia las afueras, donde se encuentra el estadio. En el metro se forman filas que llegan a la calle y cada estación se convierte en un hormiguero de filas de personas subiendo, bajando y yendo de un lugar para otro. A coger el autobús que me llevaría hasta el estadio comienza a llover y la hora entera de viaje, incluyendo uno de esos interminables atascos de la capital paulista, se convierte en la historia bíblica del diluvio universal, mientras el motorista se disfraza de Noé. Todo el camino nos acompaña una nube negra y enorme que, como decían los irreductibles galos, amenaza con dejar caer el cielo sobre nuestras cabezas, incluso con la suspensión del encuentro.

Alrededores de Morumbí (Foto:Pared Virtual)

Alrededores de Morumbí (Foto:Pared Virtual)

Sobre las siete, por fin llego al estadio y como si nos quisiera dar la bienvenida y dar paso a una gran noche para nosotros, la lluvia arrecia. Nos dirigimos al “portao” 1, para recoger las acreditaciones de prensa, comienzan los problemas, el no saber qué hacer de los funcionarios allí presentes ante una cosa nueva,… Todo esto es de lo más habitual en cualquier tipo de gestión aquí en Brasil, por eso empiezo a armar en mi cabeza el “jeitinho” para solucionar cualquier problema y conseguir acceder. Finalmente, movilizamos un par de personas y me viene a recoger Renata, la encargada de comunicación del club, una chica encantadora que me explica todo lo que puedo y no puedo hacer y que, debido a que no dan tarjetas de acreditación a medios extranjeros cualquier problema que surja entre en contacto con ella.

Son ya las ocho, tres horas desde que salí del centro, cuando consigo llegar a la zona de prensa escrita y radio, con una vista panorámica del estadio que impresiona, se ve enorme y aunque la pista de atletismo aleja a la afición de los jugadores, lo hace más abierto y provoca una sensación de tener la grada de enfrente a kilómetros Comienzo a instalarme, enchufar el ordenador a la red, buscar el WIFI y vuelven los problemas: la red no se conecta y el WIFI tampoco. Este último lo haría de manera intermitente desde ese momento hasta que salí del estadio. Debido a esos problemas técnicos mientras me instalo no me da para ver la llegada de los equipos. Un fastidio de novato que espero compensar en próximas visitas. Si consigo ver el ambiente que se congrega en la entrada por donde acaba de entrar el autobús del Sao Paulo. Efectivamente, es el de las grandes ocasiones. Hablando con diferentes periodistas me dicen que no tiene nada que envidiar a las grandes noches de Libertadores.

Se acerca la hora del partido y según se van llenando las gradas, los cánticos de la torcida comienzan a enmudecer la megafonía del estadio, comienzas a sentir la vibración… Sí, hoy va ser una gran noche. Poco menos de media hora antes del inicio se va la luz de la grada superior y de los focos que alumbran el terreno de juego. Aún sigo pensando si fue un fallo eléctrico por la tormenta o si no fue intencionado para darle un poco más de ambiente, y de paso cortar el calentamiento del Atletico Nacional, que en esos momentos estaba sobre el césped, mientras el Sao Paulo lo hacía en el interior. La primera gran ovación de la noche, como no podía ser de otro modo, se la lleva Rogerio Ceni, al anunciar los onces por megafonía y la segunda con la salida de todo el equipo, ya con luz “justo a tiempo”, para el inicio del partido. Cualquier llegada del tricolor, córner o parada del mito era celebrado con un rugido unánime desde las gradas, mientras que cualquier posesión colombiana medianamente larga se lleva una sonora pitada, como el pobre árbitro, su madre y su condición sexual se llevan recuerdos cada vez que pita algo contra el Sao Paulo.

La última noche en América de Rogerio Ceni (Foto:Pared Virtual)

La última noche en América de Rogerio Ceni (Foto:Pared Virtual)

Futbolísiticamente la primera parte no tiene gran historia, pero la segunda el tricolor es muy superior, alcanzando el clímax con el gol de Ganso que empata la elimiantoria y los 10-15 minutos siguientes donde los locales arrasan a un desconcertado Nacional. Pero finalmente el gol no llega y la decisión va a los penaltis, y ahí llega la catástrofe brasileña y la felicidad colombiana. El silencio es sepulcral cuando Toloi falla el tercer penalti y pone en disposición al verdolaga de llegar a la final si transforma el siguiente… Lo hace y ahí llega la sorpresa, la torcida que llena el estadio se pone en pie y comienza a aplaudir, es unánime, ningún silbido, ningún reproche, felicitan a los vencedores y agradecen el esfuerzo a los suyos.

Tras esto, recogemos nuestro sitio, incluyendo los papeles del bocadillo y las galletas que nos ha facilitado el club, además de las botellas de agua y bajamos a rueda de prensa. Tras 45 minutos esperando aparece Muricy Ramalho, con gesto serio y cabizbajo. Ninguna pregunta va a hacer daño, más bien todo lo contrario, es un peloteo constante, pero pese a ello Muricy sigue con el gesto torcido y hasta abronca a dos técnicos que al parecer estaban hablando y a él le molestaron, aunque ninguno nos percatamos de ello. Al terminar la rueda de prensa nos enteramos que el técnico Osorio ha comparecido ante los medios colombianos simultáneamente en otra sala y cuando salgo de allí solo consigo ver como se sube al autobús del equipo y se marcha con una sonrisa, por fín tiene su deseada final internacional, con “su” Atletico Nacional.

Muricy Ramalho, cabizbajo en rueda de prensa (Foto:Pared Virtual)

Muricy Ramalho, cabizbajo en rueda de prensa (Foto:Pared Virtual)

Cada vez quedamos menos gente en el estadio, todo el mundo recogiendo, técnicos trabajando, pero los medios no terminamos de marcharnos, la noticia está en que Rogerio Ceni, el mito del Sao Paulo, el jugador con más partidos en la historia tricolor, y que posiblemente haya jugado su último encuentro internacional con la elástica del equipo de su vida, se encuentra solo en el terreno de juego, tal vez pensando en la oportunidad perdida de poner un broche de oro a su enorme carrera, tal vez pensando si merece la pena, con 41 años, seguir una temporada más e intentar despedirse con una nueva Libertadores, lo que coronaría una carrera ejemplar y de auténtico mito del fútbol mundial.

Finalmente a las dos de la madrugada, cuando nos comunican que Ceni no va salir por la puerta principal, los pocos que allí quedábamos abandonamos Morumbí. Es una mala noche para el Sao Paulo, pero ha sido una muy buena para los amigos colombianos, para mí, personalmente, y para la familia de Pared Virtual en general.

Sobre El Autor

Nacho Velasco

Como dijo el gran Robe Iniesta, "para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Nacho es más humilde, y sólo quiere que la ola que surge del último suspiro de un segundo le transporte mecido hasta el siguiente." Esa ola fue la que hace 4 años le llevó de Madrid a Salvador de Bahia. Al ritmo de su balanceo calmado y con una sonrisa ("sorria esta na Bahia") se deja llevar por las empedradas calles del Pelourino, bebiendo una "cerveja estupidamente gelada" en sus playas o por la Bohemia de Rio Vermelho y va pedaleando entre los faroles de Barra e Itapua. "Ah! Mis títulos dicen que soy Sociólogo y Periodista Deportivo, pero yo "más humilde soy" y prefiero llamarme simplemente vividor"

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