La leyenda de un técnico no siempre va acorde a sus conquistas. Pero que en un número tan redondo como el 200, Juan Carlos Osorio logre dar el paso casi definitivo hacia el sueño de su gran obra, es una casualidad que nos gusta mucho. Y es que esos son los encuentros que cumplía hoy como técnico de Atlético Nacional de Medellín. 

En este número de partidos ha conseguido seis títulos (nacionales y tres de ellos consecutivos) con la posibilidad del séptimo (sigue vivo en el cuadrangular final). 110 victorias, 51 empates y 39 derrotas. Y una final continental que le convierte a pasos agigantados en una de las figuras del continente.

El contexto de ambos equipos era igual de potente. Uno buscaba el final perfecto para el ídolo más grande de su historia, Rogerio Ceni. Mientras que otro quería coronar el proceso victorioso de su obra con un triunfo internacional que está a “dos” pasos.

Se puede afirmar que el partido de ida en Medellín restó mucho a un São Paulo que en aquel partido no fue y por momento pareció no querer ser rival para el verdolaga. Con una afición expectante desde el preludio del encuentro aún con fuertes lluvias en la ciudad. Pero si fue quizá la lluvia la que junto al apagón previo que sufrió el estadio el nerviosismo y la ansiedad no ayudó a que São Paulo pudiese imponerse a Atlético Nacional en la primera parte.

Alrededores de Morumbí (Foto:Pared Virtual)

Alrededores de Morumbí (Foto:Pared Virtual)

Cediendo el balón a un Atlético Nacional muy ordenado tácticamente, el São Paulo corría pero a su vez sufría la alta presión rival. Las ocasiones llegaban por impulsos y el talento de jugadores como Paulo Henrique Ganso, que nos concedió una de sus grandes noches y es que cuando puede, el paraense es uno de los jugadores más finos del planeta. Con las líneas ofensivas muy separadas, el trabajo defensivo (zonal) del Atlético Nacional era más sencillo y esto provocó muchos disparos de larga distancia que no iban a ninguna parte. Dos ocasiones claras, una de Luis Fabiano que saca un Franco Armani que sería (otra vez) el héroe de la noche. Ya al final de la primera mitad tras una buena serie de pases el balón le llega a un Edwin Cardona que iba a corroborar la que no sería una de sus grandes noches. Mano a mano frente a Rogerio Ceni no consigue equilibrarse y por tanto no puede apoyar bien el pie para dirigir su disparo, que se estrella en el meta.

Llegó la segunda mitad y uno de los cambios tácticos de Muricy Ramalho comenzaría a dar sus frutos. Situar a Michel Bastos en la zona derecha del ataque iba a ayudar a la fluidez global del conjunto tricolor. Que ganó en calma, posición y encontró los espacios que no tuvo en la primera mitad. Tanto es que llegó una de las grandes ocasiones del encuentro, Michel Bastos con todo a favor ante Armani, pierde un balón que despeja Orlando Berrío. Pero poco iba a durar el malestar y es que en una falta lateral, tan difícil de calcular y defender para un meta, Paulo Henrique Ganso con la mayor rosca posible la tira hacia el palo largo y cuando parecía que Rafael Toloi (excelso su encuentro) iba a rematar, el balón pasó por delante suya sorprendiendo a todo el conjunto paisa que vio como le empataban la eliminatoria.

Morumbí tembló y Atlético Nacional lo acusó. Si estuviéramos hablando de boxeo, el combate hubiera sido detenido por K.O. técnico, los de Juan Carlos Osorio parecían no tener entre sus planes tal escenario. Pero el destino es caprichoso y este parecía decidido a que el conjunto colombiano fuera el primer finalista de esta Copa Sudamericana. Cuando no eran los palos aparecía Franco Armani y sino un resbalón que se recordará durante muchos años. Dos lances increíbles uno detrás de otro, el primero con un fallo de Kaká que cuesta de creer, mandando el balón al palo, resumiendo en esta acción su retorno al tricolor paulista y es que le espera la MLS, en la bella Florida (Orlando City) donde a poco que haga mejorará lo mostrado en Brasil. Después Michel Bastos y Luis Fabiano fallarían de nuevo ante Armani, mandado el balón lejos de la meta rival cuando tenían todo a su favor.

Con el partido encaminándose a la tanda de penaltis, Muricy Ramalho decidió mover su banquillo. Situando a Osvaldo y Alan Kardec por Alvaro Pereira y Kaká. Velocidad por el exterior que no compensó y con el nerviosismo terminó el encuentro.

Una tanda preciosa por el contexto que tiene detrás, siendo esta la última que disputará Rogerio Ceni en su carrera. Queda como anécdota el entrenador de porteros del São Paulo, que en última instancia y con un portátil entre sus brazos le mostraba a Ceni a sus rivales. Al final, lo de siempre. Si São Paulo hubiera sido vencedor todo el mundo estaría hablando del uso y repaso de la tecnología en momentos finales (suponemos que durante la preparación del encuentro ya habrían estudiado esto), como no ha sido así pasa a un segundo plano que creemos merece ser comentado.

Todos los focos señalaban a Rogerio Ceni, pero es Franco Armani uno de los protagonistas de esta Copa Sudamericana. Un héroe en Atlético Nacional que ha calentado y sacado eliminatorias que parecían destinadas al fracaso, como la de Trujillo ante la Universidad Cesar Vallejo en cuartos de final. Y por supuesto hoy, en la ida se mostró renqueante para lo que acostumbra, pero hoy cuando no llegaba por sí solo estaba el destino de su parte que se materializó en forma de madera, resbalones, ayudas o cualquier otra cosa que podáis imaginar. No sería de extrañar que el meta colombo-argentino fuese considerado para alguna selección.

La tanda comenzó y Bocanegra convirtió, llegando después uno de los momentos de la velada. Alan Kardec parecía convencido y confiado pero en un resbalón que nos hizo recordar a John Terry en la final de la Copa de Europa en Moscú, mandó los peores presagios a la torcida del Morumbí. Juan David Valencia no falló y Rogerio Ceni ante Armani definió con la clase que atesora. Cardona en el tercer lanzamiento lo tiró de una forma que nada pudo hacer un Ceni que por momentos parecía llegar al balón, la sentencia llegaría con el penal de Toloi que Armani, perfecto, blocó. Luis Carlos Ruíz cumplió su papel y cerró la eliminatoria. 1-1 en el global y 4-1 en la tanda para Atlético Nacional de Medellín.

Doce años después vuelven a una final continental pero para la esperanza de su aficionado aquí viene una nota curiosa. Diez años hace de la última final continental jugada por un equipo colombiano, Once Caldas. Ese año dio la casualidad que River Plate y Boca Juniors también se disputaron una semifinal. Cada uno puede creer lo que quiera, pero así de pronto, más le vale a Juan Carlos Osorio alejar a sus chicos de estos chismes y empezar a preparar un partido que se antoja precioso sea quien sea su rival.

Un fáctor a tener en cuenta es que el partido de ida será en el Atanasio Girardot de Medellín mientras que la vuelta en Argentina, y claro, en final continental el gol de visitante no vale doble.

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