Atlético Mineiro logró el primer título de Copa do Brasil en su historia tras un encuentro en el que volvieron a mostrar su superioridad frente a su gran rival, Cruzeiro, que llegaba al partido con el ánimo de lograr un triplete histórico después de celebrar el título de liga el pasado domingo.

La Raposa ejercía de local y el estadio Mineirao no logró llenarse, como si sucedió en las históricas remontadas que consiguió el Galo en las rondas de cuartos de final y semifinales. La misión esta vez para el equipo de Marcelo Oliveira era similar, dar la vuelta al 2-0 recibido en el estadio Independencia.

Sin embargo, desde el primer momento, cuando los nervios atenazaban a los dos equipos, temerosos por recibir un gol que complicase en exceso el resto del encuentro, Atlético Mineiro tuvo claro cómo debía encarar el juego. La pareja de centrales formada por Leonardo Silva y Jemerson estuvo casi impecable y la velocidad de Tardelli, Luan y la visión de Dátolo puso en aprietos a la defensa rival. Primero a partir de pérdidas y luego por la ventaja física y táctica que ejercieron.

Marcelo Moreno no pudo recibir un sólo balón en condiciones, Willian no desequilibró como en otras ocasiones con sus desmarques, Everton Ribeiro estuvo siempre demasiado alejado del área y tan sólo Goulart tuvo una oportunidad clara de gol en un disparo horrible que se marchó muy alejado de la portería de Víctor, seguro a lo largo del choque.

Ni siquiera la lesión muscular de Luan, en un contragolpe comandado por Dátolo y en el que desperdiciaron la enésima llegada al área rival, amedrentó a Atlético Mineiro. Entró en su lugar Maicosuel, que mostró un gran despliegue en cuanto a trabajo y amplitud de campo. Además gozó de un mano a mano ante Fabio, que volvió a mantener a Cruzeiro metido en la eliminatoria con su intervención.

El campeón de liga necesitaba con urgencia el tiempo de descanso, veía cómo su rival cada vez generaba ocasiones con mayor facilidad y no pudo evitar que un centro de Dátolo lo rematase Tardelli, totalmente liberado en el segundo palo. Un golpe mortal de un equipo crecido, que no iba a desperdiciar una ventaja de tres goles después de haber superado pruebas tan duras hasta llegar a este punto.

Tras el descanso Oliveira dio entrada a Henrique por el lesionado Willian Farias y a la hora de juego optó por Dagoberto en lugar de Willian. El ex de Sao Paulo logró alguna internada en el área pero sin encontrar rematador final. La intensidad del juego bajó y con ello las pocas esperanzas de un agotado Cruzeiro por dar la vuelta al marcador global.

En el tramo final se produjo una imagen que se pudo evitar. Leandro Donizete fue expulsado por una dura entrada y se formó una pequeña tangana que no pasó a mayores. Aún así la policía entró al campo a proteger al colegiado, innecesario para una final en la que apenas se han visto entradas duras o acciones para la polémica.

A este trofeo va unida, por supuesto, la clasificación de Atlético Mineiro a la Copa Libertadores, donde espera mejorar el papel de la pasada edición, cuando cayó en octavos de final contra Altético Nacional.

La ciudad de Minas Gerais domina el fútbol brasileño con autoridad y la felicidad se mantiene repartida entre las dos aficiones mayoritarias. Para Cruzeiro los títulos de la regularidad y para Atlético Mineiro las copas, cuyas eliminatorias tan bien sabe encarar.

Sobre El Autor

Juan Antonio Lopesino

Juan Antonio nació en Madrid (1990) y es licenciado en periodismo por la UCM. Sigue el fútbol sudamericano, en especial el brasileño como fiel seguidor de Fluminense, y disfruta con la competitividad en Copa Libertadores y el ritmo frenético del campeonato mexicano.

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