Lejos de su mejor momento deportivamente, el Palmeiras celebra su centenario con un futuro muy esperanzador. Poco a poco se va afianzando como el club más profesional fuera del terreno de juego, con una directiva totalmente comprometida en llevar al club a lo más alto por un camino muy poco habitual en Brasil, el del marketing deportivo.

Clubes como el Flamengo y Corinthians, por su historia y sobre todo por el alto número de hinchas que tienen en el país sudamericano, deberían liderar esta reforma pero siguen sumidos en la mediocricidad en las oficinas. Se puede definir como escasez de experiencia, complicidad con costumbres de antaño, falta de voluntad y de visión o simplemente miedo a que los cambios traigan sangre nueva que pueda poner en apuros a los directivos de estos clubes.

Sin embargo Palmeiras está dispuesto a liderar la reforma del fútbol brasileño. Y es que el presidente Paulo Nobre llegó a principios de 2013 a un Palmeiras en crisis económica con cerca de $20 millones de deuda y la semana pasada el club obtuvo las “Certidões Negativas de Débito”. En apenas un año y medio el Palmeiras ha conseguido eliminar toda deuda fiscal. Este dato tiene un peso importante puesto que el club  por fin va a poder firmar un patrocinio para su camiseta, espacio vacío desde que Kia no renovara a final del Campeonato Paulista 2013 (Mayo). Nobre y la directiva del club han recibido varias criticas por no haber conseguido un patrocinador principal pero lo cierto es que Palmeiras tenía una desventaja importante, no podia negociar con compañias estatales hasta saldar su deuda fiscal. Por ejemplo, a principios de 2014 el club estuvo cerca de cerrar un acuerdo con la Caixa Federal, pero fue bloqueado.

Allianz Parque

Pero donde de verdad se ha visto la mano de Paulo Nobre es en la gestión del nuevo estadio del Palmeiras, el Allianz Parque. En 2010 el Palmeiras cerró su mítico Palestra Italia, también conocido como Parque Antarctica, para renovarlo y ampliar su capacidad. En la antigua Palestra Italia Palmeiras vivió noches épicas como la goleada a Boca (6-1) en 1994 y la conquista de la Copa Libertadores en 1999. 

Aquel mismo año, la directiva anterior cerró un acuerdo con la empresa WTorre por 30 años. La constructora se encargaría de renovar el estadio con un presupuesto de $150 millones y entregarlo de vuelta al Palmeiras a principios de 2013.

En 2011 Palmeiras y WTorre anunciaron un acuerdo con AEG, la empresa más importante en la administración de estadios, para que se haga cargo de todos los eventos que se vayan a producir en el Allianz Parque.

En 2013 Allianz se hizo con el nombre del estadio para los próximos 20 años por un valor cercano a los $150 millones. Es el primer estadio en Brasil que ha conseguido vender su nombre a una empresa privada (en el mismo año la empresa de cerveza Itaipava firmó un acuerdo para incluir su marca en el nombre de la Arena Fonte Nova en Bahia). El club recibe 5% de ese valor por año para los cinco primeros años, luego el valor sube 5% cada cinco años.

Pero todo empezó a torcerse desde entonces, a priori que avanzaban las obras y no se cumplían los plazos, el Palmeiras empezaba a pensar en celebrar su centenario sin tener casa propia. Pero más allá de caer en el pánico y meter prisa a la constructora firmando un nuevo contrato o cediendo a demandas de WTorre, la directiva liderada por Paulo Nobre ha mantenido la paciencia sabedora que el futuro del equipo está en juego. 

Conflicto

La afición del Verdão no entendió la pasividad de la directiva pero desde un punto de vista neutro y mirando al futuro del club, Nobre está defendiendo un acuerdo firmado en 2010 en el que se acordaron el reparto de ingresos entre WTorre y Palmeiras. Este conflicto mantiene la fecha de inauguración en el aire pese a que el estadio está ya casi listo para recibir eventos y partidos, el coste total: más de $300 millones

WTorre dice tener derecho a comercializar todas las entradas del estadio de las que sólo tendría que pasarle el 5% al club en los primeros cinco años, 10% en los cinco siguientes, 15% en los cinco después hasta llegar a los 30 años de contrato.

El club dice que en el acuerdo sólo se le otorgaban 10,000 entradas a WTorre (el estadio tiene una capacidad de 43,700). 

Un tribunal de arbitraje deberá ahora decidir este caso, algo que puede tardar hasta 15 meses. La diferencia en cuanto ingreso es monumental y el Palmeiras de ceder ante las pretensiones de WTorre perdería millones de reales por año. Por ello no tiene prisa, y no le molesta tener que jugar en el Pacaembú incluso el año de su centenario.

Ejemplo a seguir

Dejando de lado el conflicto entre la constructora y el club, no cabe duda que el Palmeiras está dando un paso al frente para llevar el estadio de la mejor forma posible y beneficiarse económicamente de otros eventos fuera del fútbol.

AEG, a traves de Palmeiras y WTorre ha puesto a Susan Darrington a cargo del estadio. Susan fue la vice-presidenta de operaciones y servicios en el estadio de los Seattle Sounders que recibe como media 44.000 personas por partido de la MLS, y más de 60,000 durante partidos de la NFL.

Ahora es la principal responsable de atraer ingresos al Allianz Parque junto a Raj Saha que trabajó en el Madison Square Garden.  Juntos quieren atraer más de 300 eventos por año al estadio y convertirlo en el complejo multiusos más importante del país. 

La expectativa es que los primeros eventos se realicen a final de este mes si el Palmeiras cede o se llega a un acuerdo con WTorre, un concierto de Paul McCartney en Noviembre está prácticamente cerrado, anunciarlo depende de los distintos procesos burocráticos para dar como un hecho la apertura de la arena.

Por contrato, el Palmeiras tendrá derecho al 20% de los ingresos generados por actividades extra-futbolísticas, cuota que crecerá un 5% cada cinco años. Por el contrario, la recaudación en sus partidos irá totalmente a las arcas del club.

Sobre El Autor

Rodrigo Lacal

Rodrigo nació en Buenos Aires y ha vivido en mas de 10 países. Licenciado en Gestión Deportiva por la Universidad de Loughborough en Inglaterra y Masters en Negocio del Deporte en la Universidad de Nueva York (NYU) EE.UU. Reside en Nueva York y es un fiel seguidor del fútbol de Brasil, Argentina y EE.UU. Enamorado de la Copa Libertadores.

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