26 de Junio de 2013: Mineirão de Belo Horizonte, más de 60.000 torcedores estaban al borde de un ataque de nervios tras el empate de Edinson Cavani, 1-1, era la semifinal de la Copa Confederaciones frente a Uruguay.

Ante la idea de un nuevo “Maracanazo”, Luiz Felipe Scolari miró hacía el banco de reservas, buscando una respuesta, ¿Qué necesitaba la selección para reaccionar?. Murtosa y Parreira sugirieron varios nombres, pero la decisión final correspondía a Felipão que haciendo oídos sordos a sus ayudantes, atendió lo que pedía la ciudad natal del chico enclenque y de corta estatura.

Bernard entró al campo y con ello incendió el estadio y el ánimo de sus compañeros como si fuesen cerillas. Se hizo gigante ante los uruguayos y terminó siendo clave para la victoria final, 2-1 y la sensación de que Brasil tiene algo que el rival no tendrá en una posible semifinal mundialista, alguien capaz de llevar al delirio a gran parte del estadio, un reactivo espectacular tanto en el extra como en el futbolístico, Belo Horizonte es su hogar.

No fue fácil llegar hasta aquí, originario del barrio de Barreiro en Belo Horizonte, aprendió a jugar en los campos de tierra, fue probado por el Cruzeiro y el Atlético Mineiro, rechazado varias veces por ambos debido a sus condiciones físicas, en la actualidad está casi 20 cm por debajo de la media de altura de la selección brasileña. Siguió trabajando a contra-viento hasta que consiguió ser reconocido a nivel nacional,eso sí, su primera experiencia a nivel profesional estuvo lejos de las primeras planas.

Demócrata de Sete Lagoas, un equipo que disputaba en 2010 la segunda división mineira fue su destino. Una cesión que le haría crecer a nivel futbolístico y personal, fue el mejor del equipo y máximo goleador del campeonato con 14 goles en 16 partidos, pese a todo no consiguieron el objetivo del ascenso. Recibió varias propuestas del extranjero, a las que hizo oídos sordos. En esa época Dorival Junior era el entrenador principal del Atlético Mineiro, le dio una oportunidad para integrar el primer equipo.

Acabaría jugando de lateral derecho, posición desde la que tuvo pocas oportunidades para entrar en el equipo, sin una regularidad competitiva, volvió a las categorías de base, donde fue convocado para participar en la Taça Belo Horizonte, una de las competiciones de base más importantes de Brasil, en la que fue campeón y mejor jugador del torneo.

Con Dorival Junior fuera del equipo, Bernard fue nuevamente promocionado, de la mano de Cuca vendría una explosión futbolística que terminaría como todos sabemos. Contribuyó enormemente en la recta final de 2011 a la permanencia en Serie A, a lo que sumaría un gran nivel futbolístico en estadual, Serie A y Copa Libertadores. Finalmente desde su posición natural, con paciencia, Bernard no fue “quemado” antes de tiempo por los caprichos de un entrenador al reposicionarle, pero el peligro existió.

Actualmente en el Shakhtar Donetsk, Bernard ha vivido una temporada llena de altibajos, algo a lo que está acostumbrado y de lo que sabrá reponerse. Reafirmado como uno de los “queridinhos” de Scolari, no se espera un papel predominante en el Mundial, disponiendo de pocos minutos, será un “arma secreta” a usar en ocasiones especiales, como por ejemplo una eventual semifinal en el Mineirão de Belo Horizonte, ese sería el momento idóneo para que emulando el partido de la Confederaciones su fuego inunde millones de almas, el comandante Luiz Felipe Scolari y sus tácticas de guerra, motivación.

Históricamente, jóvenes figuras del fútbol mineiro han sido convocadas a Mundiales partiendo desde el banquillo, con un papel e inexperiencia menor de la que acarrearían en un futuro, Pelé en 1958, Tostão en 1966, Gilberto Silva en 2002 o Ronaldo en 1994, que pese a ser carioca, era jugador del Cruzeiro.

Palabras mayores, pero porque no creer en la progresión futbolística de Bernard en la selección, si sabe llevar su carrera, tiene condiciones y espíritu para ello, una gran promesa del fútbol brasileño.
Es la sorpresa , velocidad y como dijo Felipão antes de esa semifinal, “Bernard es alegría en las piernas”

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