En el momento que el balón comience a rodar en el Mineirão, terminarán por fin los 16 años sin mundial que ha soportado la apasionada afición colombiana. Brasil y Belo Horizonte reciben a los más de 20.000 colombianos que sueñan con un gran Mundial y representan a una nación de 44 millones.

Los debuts mundialistas históricamente no se le han dado bien a la selección Colombia, en los cuatro mundiales anteriores, sólo en Italia ’90 se consiguió la victoria inicial, ante Emiratos Árabes Unidos, además del único pase a octavos en su historia. Mientras que en Chile ’62, USA ’94 y Francia ’98, derrota inicial, lo que hasta ahora ha sido sinónimo de eliminación.

José Pékerman ha sido un factor clave en el camino de Colombia hacía el mundial, haciendo un borrón a lo que planteaban los últimos seleccionadores, queriendo imprimir una personalidad notoria a la selección, podemos decir que su trabajo ha ayudado a recuperar la identidad del fútbol colombiano.

Falcao era clave en su esquema, además de la estrella era el núcleo de todo, sin él su 4-2-2-2 perdía esencia, y en base a eso estuvo probando distintos esquemas, pese a todo el XI base utilizado durante toda su trayectoria con la selección parecía el más fijo, sin Radamel se pierden mecanismos, poderío ofensivo reducido que repercute en defensa a la hora de establecerse con calma a lo largo del campo.

A horas del debut mundialista Pékerman puede sorprender, jugando con un 4-2-3-1 en el que destaca Teo como única punta, por detrás, Cuadrado, James e Ibarbo le acompañarían como volantes en la línea de tres, el sector más talentoso del equipo, jugadores talentosos capaces de aportar despliegue físico, salida, velocidad y el vértigo necesario en campo rival.

James generando espacios a Cuadrado e Ibarbo en las bandas que por su parte buscarían a Teo para este definir, un esquema arriesgado contra una selección Griega reconocible por su estilo defensivo, tener un solo punta suele significar pisar menos el área, lo que conlleva mayor ventaja a la hora de defenderlo. Este sistema a priori encajaría mejor contra una selección como la japonesa, contra Grecia, la dupla que fue compañera en el Junior, Teo y Bacca, parecían una solución más lógica a la hora de generar espacios para James y Cuadrado.

En él centro del campo Carlos Sánchez y Aguilar son una opción clara cuando Pékerman opta por tomar precauciones, junto a una defensa que adolece de un capitán como Luis Amaranto Perea. Armero y Zuñiga en los laterales aportan asociación y capacidad ofensiva, Yepes y Valdés o Zapata formarán la dupla de centrales, discutida en rendimiento, pero con esfuerzo y sacrificio. Para terminar, Ospina, indiscutible en la portería y clave en las eliminatorias.

Llama la atención el papel que puedan tener a lo largo del torneo Balanta o Carbonero, este último llamado tras la lesión clave de Aldo Leao Ramírez, levantando ciertas polémicas en la prensa cafetera, ante la preferencia de otros jugadores más conocidos. Polivalencia y características interesantísimas las de ambos, que deberían comenzar a ser más importantes post-mundial.

O el arsenal de características ofensivas que disponen los dos grandes delanteros que en principio partirán desde el banquillo, Carlos Bacca y Jackson Martínez.
Empieza la fiesta para Colombia, ante un equipo siempre complicado como es la Grecia en esta ocasión de Fernando Santos.

Es cierto que las expectativas respecto al conjunto de Pékerman se han ido desmoronando con el paso de los meses, pero si se consigue un equilibrio en el cual el ataque permita calibrar al sector defensivo, este equipo tiene capacidad para soñar, presente y futuro.

Posibles onces

Colombia: Ospina; Armero, Yepes, Valdés/Zapata, Zuñiga; Aguilar, Sánchez; Cuadrado, James, Ibarbo; Teo

Grecia: Karnezis; Holebas, Manolas, Papasthopoulos, Torosidis; Maniatis, Panigiotis Kone, Katsouranis; Samaras, Salpingidis, Mitroglou/Gekas.

Sobre El Autor

Alberto Zaragoza

Valencia,1990, con raíces en América. Periodismo. Apasionado del deporte, América es la ilusión.

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